canción
Hoy es domingo.
Sé que acudirás a la iglesia.
Te vestirás con atuendo agradable
y, ensayarás tu sonrisa agradable.
Caminarás por la plaza
rumbo al templo.
Entre la gente se alcanza
a ver tu rostro bello.
Es gente distinta a aquellos,
que en el pasado,
nos vieron de manos atados.
Hoy escucharás las campanas doblar.
Cómo ansiaré contemplar el mar,
contigo a mi lado y, soñar.
Nota :
Para que le ponga música, quien sepa hacerlo.
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lunes, 6 de abril de 2015
domingo, 25 de enero de 2015
Aquel viejo mangó
Canción
Vengo de visitar,
aquel viejo mangó.
Ya nuestros nombres,
allí no se ven.
Pero su sombra fresca,
con ternura nos la da.
Porque sabe que los dos,
nos queremos de verdad.
Somos los mismos que en el pasado,
bajo las frondas del árbol viejo;
seguimos tan enamorados.
Ay, recuerdos, ay, imágenes.
Aquellos ingenuos besos.
El destino tan perverso
los desdibujó
como a nuestros nombres.
El mangó ha brotado
una triste fruta,
quizás porque le gusta,
que nos miremos otra vez.
Vengo de visitar,
aquel viejo mangó.
Ya nuestros nombres,
allí no se ven.
Pero su sombra fresca,
con ternura nos la da.
Porque sabe que los dos,
nos queremos de verdad.
Somos los mismos que en el pasado,
bajo las frondas del árbol viejo;
seguimos tan enamorados.
Ay, recuerdos, ay, imágenes.
Aquellos ingenuos besos.
El destino tan perverso
los desdibujó
como a nuestros nombres.
El mangó ha brotado
una triste fruta,
quizás porque le gusta,
que nos miremos otra vez.
lunes, 1 de diciembre de 2014
Los dos paisajes
Canción
Miraste con ojos tristes,
la inmensidad de la pradera.
El río de claras aguas
que discurría en meandros,
rumbo al mar lejano.
En tu reflexión,
contemplaste el instante
de conocerme,
como el que encuentra
un objeto perdido.
Mirabas el sembradío
cubierto de frutos varios,
un cielo azul y blanco
con sol de ligero amarillo,
que tornó tus ojos en pabilo encendido.
Pensaste en mí.
Aunque yo estaba
a tu cálido lado.
Viste tu dura vida
y mi dulce llegada a ti.
Miraste con ojos tristes,
la inmensidad de la pradera.
El río de claras aguas
que discurría en meandros,
rumbo al mar lejano.
En tu reflexión,
contemplaste el instante
de conocerme,
como el que encuentra
un objeto perdido.
Mirabas el sembradío
cubierto de frutos varios,
un cielo azul y blanco
con sol de ligero amarillo,
que tornó tus ojos en pabilo encendido.
Pensaste en mí.
Aunque yo estaba
a tu cálido lado.
Viste tu dura vida
y mi dulce llegada a ti.
lunes, 11 de marzo de 2013
La negra y la Coca- Cola
Guarachita
Sazóname la Coca- Cola,
papá;
y no me la des en el punto,
papá;
porque se calienta,
papá.
Ya comienza la fiesta.
El músico toca la negra,
una nota bullanguera
una nota de volare- volare,
papá, papá.
la sombra ciega el sol,
al sol lo mata la noche,
papá.
en la madrugada
pasa el coche con lazo oscuro,
tirado de caballos,
papá, pacatá, pacatá.
sazóname la Coca- Cola,
papá;
y no me la des en el punto,
papá;
porque se calienta,
papá.
Sazóname la Coca- Cola,
papá;
y no me la des en el punto,
papá;
porque se calienta,
papá.
Ya comienza la fiesta.
El músico toca la negra,
una nota bullanguera
una nota de volare- volare,
papá, papá.
la sombra ciega el sol,
al sol lo mata la noche,
papá.
en la madrugada
pasa el coche con lazo oscuro,
tirado de caballos,
papá, pacatá, pacatá.
sazóname la Coca- Cola,
papá;
y no me la des en el punto,
papá;
porque se calienta,
papá.
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