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lunes, 7 de mayo de 2012

Estudio de diez epigramas de Ernesto Cardenal

El poeta y sacerdote, Ernesto Cardenal, nicaraguese, ha sido galardonado con el premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Le acompaña un obsequio de 55 mil euros. En hora buena.

He aquí, un estudio mío sobre un aspecto de su poesía.

Nota biográfica :
Ernesto Cardenal, nació en Granada, Nicaragua, en 1925. Estudió literatura en México y en la Universidad de Columbia en Nueva York. En 1957 ingresó a un monasterio trapense en Kentucky, E. U., donde estuvo hasta 1959. Estudió el sacerdocio en Colombia. Fue ordenado en 1965. Fundó una pequeña comunidad en el archipiélago de Solentiname. Se integró al Frente Sandinista y al triunfo de la revolución fue nombrado Ministro de Cultura. Entre sus libros se encuentran : Epigramas, Salmos, El evangelio en Solentiname, Canto Nacional, Oráculo sobre Nicaragua, Cantico Cosmico, Nueva Antología Poética de Ernesto Cardenal, Flor y Canto Antología de Poesía Nicaraguense.

Nivel semántico o de la significación.

Los epigramas encierran una crítica y una sátira, son de un pensamiento breve y agudo. Pueden llegar a la mordacidad. Así son muchos epigramas de Marco Valerio Marcial ( 40---104 D. C. ) y con menos mordacidad los de Cayo Valerio Cátulo, (87--54,A.C. ), dedicados a su amada Lesbia, que Cardenal dice se llamó Clodia.

Estos diez epigramas de Ernesto Cardenal, dejan apagado lo mordaz, en cambio, exhiben una delicadeza sustentada en la sencillez con una magistral utilización de la prosa intra--versos. Lo versal lleva la característica de ser rítmico con acentos melódicos de intermitencias. Se nos figura a las baldosas de las viejas callejuelas de Toledo o de San Juan. Pero la prosa es suelta en su circulación linguística, como las avenidas de asfalto.
Sabemos que es una tendencia caracterizante en los poetas que vinieron después de Darío, en su Nicaragua natal. Rubén fue tan musical, que introducía el verso en su prosa cuentística : ... " mil átomos de sol abejean en los jardines "... ( El palacio del sol, Azul, R. Darío, 1890 ). Éste es un verso alejadrino de ritmo armónico dentro de una elegante prosa. Sin embargo, la tendencia de los poetas que escribieron después de Darío, era prosaísta. Ernesto Cardenal, en la mayor parte de su expresión formal versística es prosaizante. Podríamos decir señalando un sentido esotérico, que E. Cardenal, hace poesía con palos de escobas y no sé como lucen tan magníficas y deslumbrantes. Será que tienen unción de Dios.

"Me contaron esto hace tiempo, me lo contó uno al que se lo contó otro al que se lo contó otro que fue testigo". ( Rigoberto López Pérez mató a Somoza, E. Cardenal, Vida Perdida, Pág. 106 ).
Esta estrofa es mala poesía. No alcanza a ser poética. Es verso prosístico, pero logra su efecto poético, incluso hermosísimo, con la integridad de todo el poema. ( algún día escribiré cien páginas analizando este poema de catorce versos).

En el epigrama núm. 1:

Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.
Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,
un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica...
Y si al amor que los dictó tú también lo desprecias,
otras soñarán con este amor que no fue para ellas.
Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas
( escritos para conquistarte a ti ) despiertan
en otras parejas enamoradas que los lean
los besos que en ti no despertó el poeta.

Ernesto Cardenal, no se conforma con estar en el conocimiento de Claudia.
" Amar algo no es simplemente < estar >, sino actuar hacia lo amado".
( Ortega y Gasset, Estudio sobre el amor ). Que ella posea los poemas y reflexione sobre ellos. Que busque entender su pasión descubriendo apoyos sentimentales. No es suficiente para el poeta que Claudia, reaccione intelectualmente sobre estos trabajos poéticos,aún cuando él se esfuerce en lograr una técnica accesible, llana y clara :
" Los he escrito sencillos para que tú los entiendas ". No busca el poeta que ella estime y conserve estas creaciones, al encontrarle méritos literarios o que enorgullezca al tener conciencia de que sus virtudes y belleza se parangonan a beldades míticas :
" Su perfil era igual al de la virgen de Fra Filippo Lippi del museo de los Uffizi de Florencia ". ( Vidas Perdida, E. Cardenal, Pág. 56 ). Esta aprensión de Cardenal hacia las actitudes de Claudia, lo lleva a expresar una exigencia mayor : quiere que sus poemas echen a caminar en el corazón de Claudia un interés amoroso hacia él, que cristalice a través de caricias y besos, en una pasión amorosa que la inquiete y lo acepte como su elegido.
Puede que ella no reaccione de este modo. Pero entonces, sus poemas alcanzarán proyecciones continentales porque fueron para despertar el amor y hasta el paroxismo.
" Un día se divulgarán tal vez por toda hispanoamérica".

En este epigrama no se contempla caridad de parte del poeta. Hay un acto dativo, pero entraña una condición impuesta : " Te doy, Claudia, estos versos porque tú eres su
dueña". " ... pero si a ti no te interesan, un día se divulgarán..." " Y si el amor que los dictó tú también lo desprecias, otras soñarán con este amor que no fue para ellas ".
Es decir, yo puedo realizar filantropía con tu ser, pero a condición de que seas recíproca en las cosas del amor.
E. Cardenal, desea depositar en la intimidad, unos bienes poéticos, que sean privativos de un alma única -- " Son para ti solamente " --, pero los escolla amenazando con llevarlos al plano público : ..." otras parejas enamoradas que los lean ".

Ernesto Cardenal está afianzado en su amor por Claudia, la ama pero presiente un desamor de ella hacia él por eso la advierte en el epigrama núm. 2.
" cuídate,Claudia, cuando estés conmigo " " y este baile de Claudia se recuerde por siglos". Baile, como decir, para aquí y para allá, digamos indecisión.

Epigrama núm. 2 :

Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo,
porque el gesto más leve, cualquier palabra, un suspiro
de Claudia, el menor descuido,
tal vez un día lo examinen eruditos,
y este baile de Claudia se recuerde por siglos.
Claudia ya te lo aviso.

Ella se muestra dubitativa, un tanto lejana. Cardenal busca recursos para impresionarla :
"Porque el gesto más leve,"... Ernesto le lanza las banderillas para uncir su voluntad de amor hacia él. Quiere asegurarse que de alguna forma ella empiece a pensar en él.

En el epigrama núm. 3 :

De estos cines, Claudia, de estas fiestas,
de estas carreras de caballos,
no quedará nada para la posteridad
sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia
(si acaso )
y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos
y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos
del olvido, y los incluyo también en mis versos
para ridiculizarlos.

El poeta plantea el tema de aquello que puede salvarse, lo que puede permanecer para la posteridad. Le parecen elementos baladíes, las estadas en los cines, las fiestas, las carreras de caballos. En cambio, los pensamientos imprimidos en sus versos alcanzan vida posterior. Es como si afirmara que aunque no fuera correspondido amorosamente, tomará la alta responsabilidad de establecer su compromiso de amor, fuera de toda duda, rubricando como en documento jurídico su voluntad empeñada en ideas y pensamientos que abordan la franqueza de un amor apasionado. Siente celo en la búsqueda de la correspondencia amorosa. Por eso va contra sus rivales y repecha contra ellos para herirlos con el escarnio y se atreve a ridiculizarlos.

En el epigrama núm. 4 :.

Otros podrán ganar mucho dinero
pero yo he sacrificado ese dinero
por escribirte estos cantos a ti
o a otras que cantaré en vez de ti
o a nadie.

Enfrenta dos condiciones : la opulencia o la pobreza. Está consciente que la carrera humanística acarrea necesidades pecuniarias.
Sin embargo, no vacila en continuar su vida de poeta y crear tiernas páginas para comunicar su amor. " Otros podrán ganar mucho dinero "...

En el epigrama núm. 5 :

Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido :
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo :
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.

que es uno de los más populares, es la confesión de lo que se ha disuelto, evanescido y concluido para siempre. este epigrama revela el lenguaje de los determinantes
( pronombres ) ( perder -- te, yo, ti, tú, yo, yo, otras, te, ti, ti, te, te, yo ).
Nueve veces se nombra él en los pronombres, pero la nombra a ella trece veces y una a ninguno de los dos --otras. El trece es número sospechoso. El nueve es el final de una etapa. De modo que este epigrama relata la desaparición de una voluntad amorosa que procuró por todos los métodos del amor, el cultivo de un romance en el cual se había puesto la esperanza de lograr un matrimonio.

Se trata del caso típico que plantea Ortega y Gasset en su Estudio sobre el amor:

" ... el deseo muere automáticamente cuando se logra; fenece al satisfacerse. El amor en cambio, es un eterno insatisfecho. El deseo tiene un carácter pasivo y en rigor lo que deseo al desear es que el objeto venga a mí. Soy centro de gravitación, donde espero que las cosas vengan a caer. Viceversa: En el amor todo es actividad. En lugar de consistir en que el objeto venga a mí, soy yo quien va al objeto y estoy en él. En el acto amoroso, la persona sale fuera de sí : es tal vez el máximo ensayo que la naturaleza hace para que cada cual salga de sí mismo hacia otra cosa. No ella hacia mí, sino yo gravito hacia ella".

A lo largo de los epigramas y, a través de sus memorias--Vida Perdida-- Ernesto Cardenal se mueve hacia Claudia. Ella permanece en su hogar, está pasiva, puede que sienta el prurito del deseo, pero esto no es amor. En cambio, E. Cardenal, no pierde momentos para demostrarle amor. Siempre está desplazándose hacia ella. " Yo no podía pasar sin verla por lo menos una vez en el día". ( Dice en sus memorias ).
Ernesto Cardenal se valía de cualquier artimaña para moverse hacia Claudia.
Cierto día organizó una fiesta y, después de incurrir en todos los gastos, Claudia no se apareció. ( Vida Perdida, Pág. 32 ). Si Claudia lo hubiese amado también se movería hasta él. Ernesto Cardenal amó a Claudia intensamente : " Pero a ti no te amarán como te amaba yo."

Aún después de resignarse a perderla, rememora su imagen e intenta justificar su fallida conducta : " Muchachas que algún día leáis emocionadas estos versos y soñéis con un poeta : sabed que yo los hice para una como vosotras y que fue en vano ".

Epigrama núm. 7.

En este epigrama habla Cardenal, de venganza. El poeta exhala cierto dolor como asiento de una  experiencia que dejó angustias en su espíritu. Da sin embargo, al concepto venganza, una modalidad culta, un efecto civilizado, cuya realización o consecuencia actuará a través de la razón. Desea producir un libro poético para que aquellos ojos lo vean y, que su mente piense sobre el contenido y se inquiete su alma con los estímulos emotivos y no pueda caer en cuenta que fueron creados para ella.

Epigrama núm. 8.

Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.



El mismo Ernesto Cardenal nos refiere que cuando lee este epigrama la gente suele
reírse : ( Vida Perdida, E. C., Ed., Seix barral, Los Tres Mundos, 1era. edición, 1999, págs. 30--31 ).
El epigrama relata que cierto día Cardenal, toma conocimiento de un alegado enamoramiento que padece Claudia. Entonces escribe un artículo contra el Gobierno por el que va preso. El efecto del humorismo encerrado en el epigrama cae sobre algunos puntos : el celo y el coraje que provoca esta noticia en su ánimo, no producen un poema contra Claudia--¿ traicionera ?-- sino que explotan en su corazón un furioso artículo contra Somoza. Él se imagina que caerá preso, pero no fue así. ( Para mayor información nos referimos a la ficha anterior ).
Ese ataque, no contra el objetivo que hiere su dignidad, sino que revierte su furia contra un objetivo que está lejos y opuesto del ámbito amoroso, resulta un signo de hilaridad.
Se dice la reacción con una naturalidad y un sentido de ingenuidad, que su ataque resulta un tiro de agua y, esto provoca risas. ( Esa conducta desempeñada de tal naturaleza, fue estudiada por el filósofo francés E. Bergson en su libro, La risa ).

Epigrama núm. 9.

Yo sólo canto la conquista de una muchacha.
Sino solamente con mis poemas la conquisté.
y ella me prefiere aunque soy pobre, a todos los millones de Somoza.

La constante insistencia y dolorosa pasión por querer conquistar el amor de Claudia, para luego resignarse a un rotundo fracaso, produjeron estos versos citados.
Cardenal supo que Claudia se enamoró de un millonario de Miami que venía a verla en su propio avión desde el puerto de Corinto en Nicaragua. Entonces rememora como si ella lo hubiese preferido a él, es la verdad detrás del epigrama.

Epigrama núm. 10.

Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritando : Viva la libertad! en plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril :
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar.

En este epigrama Ernesto Cardenal demuestra la hondura que alcanzó el amor por Claudia. El poeta enfrentó con tesón los peligros de cierta naturaleza política, sin embargo, ante la presencia de Claudia toda aquella firmeza y arrojo, se debilitan porque aquella mujer tiene una influencia en la psique del poeta capaz de hacerlo palidecer y de trastocar su animosidad. Ernesto Cardenal gritaba," Viva la libertad! " frente a un mundo de injusticia y opresión. Pero perdía la libertad de su espíritu ante la presencia de Claudia. Esta joven sentía admiración por sus propios encantos, pero no sentía orgullo por los méritos del escritor.
Los poemas que Cardenal le escribe y en acto de munificencia se los entrega, le sirven a ella para destacar que sus virtudes de beldad nicaraguense pueden rendir espíritus.

Epílogo :

Tú que estás orgullosa de mis versos,
pero no porque yo los escribí
sino porque los inspirastes tú
y a pesar de que fueron contra ti :
      Tú pudiste inspirar mejor poesía.
       Tú pudiste inspirar mejor poesía.

Estos versos de los epigramas para Claudia, son casi siempre alejandrinos, de rima asonantada y a veces, verso libre. de pocas imágenes poéticas, de configuración prosística y en su mayor parte poemas informativos de algún aspecto de sus sentimientos, de actitudes o incidencias sociales. Son de una sencillez pasmosa. Los versos de aliento prosísticos usan un estilo pueblerino, con giros dialectales : " Claudia ya te lo aviso " ( te lo advierto )." Este baile de Claudia ..." (baile = indecisión ).
Emplean el lenguaje oral--escrito : " yo lo hice " ( los creé, los escribí, los concebí, los inspiré, los construí, los imaginé,etc. ). " ... que yo puse en esos versos ". ( puse del verbo poner, considerado por la preceptiva, vicio del lenguaje, aquí usado como característico de la lengua oral para transmitir calor pueblerino y accesibilidad. ( estatuí, imprimí, rubriqué, eternicé, etc. ). " he repartido papeletas clandestinas "        
( octavillas, hojas sueltas, literatura de propaganda, etc. ). De manera que el lenguaje oral le ofrece el umbral para penetrar el campo del espíritu pueblerino, para trascender, a
través del vocablo de la lengua viva, a la significación y entendimiento.



















jueves, 9 de febrero de 2012

Bécquer, Romeo y Julieta y, el Amor como Sostén de Vida

Presento este trabajo en honor del amor y la amistad.

Parecería una perogrullada afirmar que el amor es sostén de vida, sino fuera porque la gran tragedia socio-psíquica del hombre es la obviedad de esta base. En consecuencia la destrucción de cierta felicidad. Nos encaminamos a demostrar que en Romeo y Julieta, siglo XVI y Bécquer-- siglo XIX, el amor realiza la jornada de apuntalar la vida, de sostenerla, de construirla, de estimularla. Además intentamos descubrir otras manifestaciones amorosas que inciden en la vida de estos seres extraordinarios.
La tristeza es una característica propia del romántico,un rasgo matizador del romanticismo.
No encontré melancolía en la relación pasional entre Romeo y Julieta. Allí donde pudo manifestarse en realidad, se descubre una pasión encendida. La distancia física como impedimento amoroso, aumenta la fuerza de su amor. Ante la imposibilidad de la convivencia matrimonial, no entristecen, sino que enardecen sus ímpetus y están pronto a cometer actos hiperbólicos, si éstos abrieran el camino a la unión y felicidad.
Por ello Julieta es capaz de enterrarse viva :

"Desnuda y amarilla calavera
hacedme entrar en la reciente fosa."

No hay asomo de tristeza ni aunque una inminente situación adversa, impidiera su realización amorosa. Ante posibilidad tan aciaga no entristece, sino que encoleriza y es capaz, para impedirlo, de fijar fin a su vida :

"Decidme que me arroje, padre mío.
De las altas almenas de esa torre."

En cambio en Bécquer, la tristeza es refugio amoroso :

"Mas tengo en mi tristeza una alegría.
Sé que aún me quedan lágrimas !"

Allí donde Bécquer demuestra melancolía :

"Yo suspiro en la onda pura
y lloro en la hoja seca."

Julieta exhibe ansiedad, impaciencia :

" Y aún por eso cupido tiene alas..."

Frente a una espera Julieta se inquieta, desespera :

"Tres horas van y ausente todavía,
si ella tuviera amor y joven sangre
caminara veloz como saeta,
a mi amor mis palabras lo impulsaran
y las suyas a mí. pero los viejos,
cadáveres parecen, insensibles,
graves, torpes, pesados como plomo. "

Julieta busca afanosa el amor, pero no se entristece, agita su corazón, impulsa su objetivo,se desplaza en sigilosa carrera rumbo a fray Lorenzo o en destemplada oposición frente a su padre firme y empeñado. Ella tiene conciencia de que éste es un mundo lecho de la materialización del amor. Por eso no eleva su mirada hacia una pálida luna, sino que accede al casamiento furtivo con su amado Romeo.

Bécquer, en una intención platónica envía a la naturaleza como símbolo de su humanidad para que rodee a su amada.

"...oculto entre las verdes hojas
suspiro yo.
...entre las sombras que te cercan
te llamo yo.
aunque invisible, al lado tuyo
respiro yo. "

La experiencia amorosa en Gustavo Adolfo Bécquer, arranca mustiedad :

"Pero fue lo peor de aquella historia
que al fin de la jornada,
a ella tocaron lágrimas y risas,
Y a mí sólo lágrimas! "

Bécquer concibe el amor como un canto a la belleza. La estética es para él un don supremo, pero también es el equilibrio de la vida. En muchas ocasiones vemos el amor unido a la belleza. No que una sea consecuencia de la otra, sino el amor nutriéndose para su sostén de su alrededor estético :

"Tu pupila es azul, cuando ríes,
... el mar se refleja. "

Amor y Belleza

Si en Bécquer la estética lo lanza a la inconformidad dentro del mundo que lo rodea y, lo impele a crear un universo sobrenatural donde alcanzar la plenitud de una belleza angelical , que pueda sosegar su abrupta agitación anímica; en Romeo es precisamente la belleza, la que inicia el principio de una vida amorosa que para mantenerla sucumbe en la tragedia que disuelve sus vidas.
La belleza entraña amor, la belleza es parte de la vida misma. No es la estética, un elemento auxiliar secundario, es en realidad, un constitutivo de la vida; no es un elemento de ornato, sobrepasa a la impresión, el pensamiento y hasta la razón; es decir, se convierte en fichas de la vida, Julieta así lo comprende :

"El pensamiento, en realidades rico
y no en palabras, en su esencia goza
y no en su ornato."

En Bécquer, la búsqueda de lo imposible por la insatisfacción entre el mundo de la realidad, se evidencia en preferir a una mujer cuya belleza es ideal, incorpórea, que no responde a la cordura, sino a la demencia que no responde a lo probable, sino a lo imposible, que vemos defilar frente a él las alternativas tangibles del mundo fenomenal y las rechaza porque experiencias precedentes de una dimensión real, han debilitado su confianza en lo inmediato, en lo razonable.
En ocasiones, esa  belleza ha traído consigo unas heridas, unos golpes casi mortales. Bécquer quiere salvar el amor para con él redimir las posibilidades de su vida. Esa búsqueda de la belleza es tenazmente selectiva, tanto, que lo lleva a caer inmerso en la fantasía. Se inclina por la idea, por lo etéreo y estará plenamente sojuzgado a sus anhelos que es parte de su propio ser, producto de la imaginación y por lo tanto, dúctil y sometido a sus designios.

"Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible,
no puedo amarte. Oh, ven, ven tú !

Su constante tentativa en la búsqueda de la belleza y el amor más allá de lo sensorial. La inconformidad con el mundo, su evasión, un amor de virtudes sobrehumanas.

"Tras una sombra, tras la hija ardiente
de una ilusión.
Tú sombra aérea, que cuántas veces
voy a tocarte, te desvaneces."

Romeo también es obsesionado por la belleza y tras ésta descubre el amor. La belleza de Julieta es legendaria. tan sólo catorce años y oscurece las famosas beldades de la antiguedad : "Cleopatra, una gitana." y otras beldades literarias y legendarias : "Laura es una fregona, Elena y Hera, busconas; Tisbe igual a las otras."

En el momento en que nos topamos con Romeo, éste anda solitario y envuelto en una dulce vaguedad sentimental porque es atraído por Rosalía. Pero en el instante en que ve a Julieta, queda deslumbrado por su belleza y desde este momento olvida a Rosalía.

"Averguenza a la luz su faz radiante,
y contrasta la noche con su brillo
cual contrasta el espléndido diamante
que ostenta el etiope en su zarcillo.
Tanta gloria la tierra no merece,
ni quien tanta beldad para sí toma
si entre las otras damas aparece
cual entre grajos cándida paloma
cesado el baile llegaré a su puesto,
y mi mano estrechar su mano espera :
¿Amé jamás ? Mis ojos niegan esto,
que hoy sólo ven belleza verdadera."

En Romeo, la belleza es umbral del amor. Luego, amor y belleza en una misma fuerza.

De los exiguos momentos alegres en Bécquer, el amor y la belleza logran el milagro:

"Hoy la tierra y los cielos me sonríen;
hoy llega al fondo de mi alma el sol.
hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...
Hoy creo en Dios!"

Está alegre, es feliz, siente el palpitar de la vida, se nos presenta optimista porque fue irradiado por la belleza y el amor.
El amor y la belleza operan en el hombre un ímpetu peregrino : la pasión de destruir la distancia que media entre el ser que se es y el otro que se ama. no sentirlo ya fuera de nosotros ni que tengamos que ir hacia ese amor. Lo que se espera es una eclosión amorosa  capaz de resultar en una metamorfosis, una fusión; el ser amado encarnado en uno mismo. Romeo decía que Julieta lo había afeminado. A Fray Lorenzo le expresa que estuviera conforme con el destierro si el destierro lo convirtiera en Julieta.

En Bécquer se encuentra esta tentativa : " Yo deseo saber lo que es la poesía, porque deseo pensar lo que tú piensas, hablar lo que tú hablas, sentir lo que tú sientes, penetrar, por último en ese misterioso santuario en donde, a veces se refugia tu alma y cuyo umbral no puede traspasar la mía. " ( Bécquer, Obras Completas; p. 664 )
Es el nimio intento del infante de meses, que todo objeto lo lleva a la boca. Es decir, lo que nos agrada queremos convertirlo en parte de nosotros mismos. Bécquer le decía a su amada en una de las Cartas Literarias : "¿ Quieres saber lo que es el amor? Recógete dentro de ti misma, y si es verdad que lo abrigas en tu alma, siéntelo y lo comprenderás, pero no me lo preguntes". En otras palabras, intérnalo, hazlo carne propia en conjunción de espíritu y materia para que se cumpla el ciclo del amor.

Sin dudas que el ciclo del amor es la gran esfera de que hablaba Cortázar, en relación a sus cuentos y, que es aplicable a la experiencia sentimental amorosa. Primero el señuelo de la belleza nos aprehende, casi simultáneamente comienza a manifestarse la inquietud de amor. Ya en la dulce hondura del intercambio de simpatías en que se entrelazan convergencias de actitudes afines, vamos en la experiencia romántica penetrando mutuamente en nuestras convivencias  amorosas. Aportamos unos elementos caracterizadores atrayentes y matizados en los sentimientos que se hacen nuestros cuando son ajenos. Al final es un mismo ser injertado por un proceso de osmosis amorosa. entonces el amor ha cumplido la esfera.

La fuerza del amor

En el proceso de la esfera o bordeando el ciclo del amor, se encontraban Romeo y Julieta.
Hay casos en que lo veloz de este proceso lo determina la correspondencia de afinidades espirituales en ambos. Parece que en Romeo y Julieta este campo de convergencias era muy fuerte. En ambos las sensaciones fueron estrechas, cohesivas. Romeo es ensimismado  por Julieta y de inmediato se siente confinado en su amor :

"¿Capuleto ella es? Suerte funesta !
Mi vida deuda es ya de mi enemigo.

En Julieta ocurre lo mismo; una fuerza la envuelve con su atractivo premonitorio :

"Amor de mi odio único nacido,
hasta pronto te vi sin conocerte.
Y tarde por demás te he conocido.
Aborto de mi amor, quiere mi suerte
que dé mi amor a un ser aborrecido.
Si es casado, será, se me figura,
mi tálamo nupcial y mi sepultura.

Un dato muy relevante que alza a nivel superlativo la pasión de ambos jóvenes Romeo y Julieta, es la iniciación de un acuerdo amoroso y la ruptura de una actitud consuetudinaria de una aversión ancestral entre dos familias poderosas : los Capuletos y los Montescos. De ahí la expresión Julieta: "Que dé mi amor a un ser aborrecido". Es sin duda, el obstáculo más difícil para estos enamorados. Sin embargo, el amor es acicate y estimula a encaminar  su pasión, es fuerza que desata atrevimientos : Romeo salta la tapia del jardín de los Capuletos,  así como Calixto  saltó las tapias del jardín de la casa de Melibea para concretizar sus pasiones.

Pero esta fuerza del amor es torrente que arrastra, no sólo a osadías sino a doblegar el orgullo, a desechar rencores de siglos, de generaciones para ofrecer la amistad a quien la desprecia o la combate con calor beligerante.

"Teobaldo, los motivos que me inducen
a quererte, la rabia disimular...
No te ofendí jamás. Yo te lo juro;
al contrario, te aprecio como nunca
podrás imaginar, hasta que sepas
de mi cariño la razón. por tanto.
Buen capuleo, nombre que venero
cual el que llevo yo,queda mi amigo."

Evidentemente el amor a Julieta lleva a Romeo a asumir esta actitud tan encomiable. Ni Teobaldo ni Mercicio, paje de Romeo entienden esta posición. Pero el móvil de este acercamiento amistoso loes la fuerza del amor. Si en el cuento de Vicente Blasco Ibáñez, La Pared, el móvil del acercamiento entre dos familias odiadas entre sí, por generaciones : Los Rabosa y los Casporra, es el agradecimiento por la salvación del patriarca de entre un incendio consumidor. en el caso de los Capuleto y los Montesco, el engarce fraternal se debe al amor.
Romeo fue capaz de doblegar su orgullo para buscar la armonía de dos familias alejadas por el sismo del odio. Aparentó cobardía en pos de la concordia, todo con la finalidad de construir el sostén de sus vidas. Julieta de catorce años, desafía la autoridad de su padre para evitar el derrumbe del sostén de su vida : el amor infinito a Romeo. Ambos desprecian la vida si no existe posibilidad del triunfo de su amor. Para Romeo" el cielo está donde está Julieta." Para Julieta, si no existe Romeo no existe la vida.

"Idos, pues que aquí quedarme debo.
Veneno fue su muerte prematura.
Cruel ! Beberlo todo! NO dejarme
ni amiga gota a mí para seguirle,
para poder morir y restaurarme!"

A Bécquer lo sostuvo el amor. Aún cuando creía fallecer, el amor lo fortalece :

" ay! A veces me acuerdo suspirando
de antiguo sufrir...
Amargo es el dolor; pero siquiera
padecer es vivir."

En el amor se padece, pero el mismo amor nos da la fuerza para vivir. Otras prendas podrá ofrecer la vida, pero carente de amor, ninguna de ellas bastan para vivir.

" Qué hermoso es cuando hay sueño,
dormir bien...y roncar como un sonchantre...
y comer, y engordar! Y qué desgracia
que esto solo no baste.

Tanto en Bécquer como en Romeo y Julieta, vivir era amar y el amor sostiene la vida,

"Si yo hablase lenguas humanas y angelicales
y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena
o címbalo que retiñe". (Corintio, 1.13 ).

El amor doblega el orgullo

Se sabe que Romeo era Montesco y Julieta, Capuleto; dos familias cuya aversión era ancestral. Parecía insalvable esta circunstancia tan arraigada por generaciones. Sin embargo, el amor pudo limpiar esta mácula generacional. Romeo le manifiesta a Teobaldo su simpatía y amistad por motivo de amar a su prima. Todo aquel orgullo Montesco se pone a los pies del Capuleto sometido por la fuerza del amor. A final, la tragedia elevada sobre el amor, une para siempre ambas familias y el amor ha derrotado al orgullo.

Tema del andrógino en ambos textos

Se estudia también, la peregrina relación que se da en lo más alto de la relación amorosa, en el sentimiento más profundo de esta relación, cuando los seres amados quieren convertirse el uno en el otro. "Melibeo soy decía Calixto en La Celestina." Si el destierro me convirtiera en Julieta", decía Romeo. " Daría lo que me resta de mi vida, por saber lo que de mí, a solas a hablado". Confesaba Bécquer, queriendo ser parte constitutiva de aquel ser amado. Platón decía que en el principio, el hombre era una entidad y de él se desdobló la mujer. Desde entonces el hombre procura el amor de la mujer para encontrar su parte.

viernes, 27 de enero de 2012

Nueva visión sobre El Josco

"Buey que vi en mi niñez
echando vaho un día".

Allá lejos,R. Darío.

"La realidad misma es un estado que puede ser desmantelado en cualquier momento, no importa cuan magnífica pueda parecer". J. G. Ballard


El Josco no se suicidó porque perdiera su lugar como padrote, sino por perder el desempeño de su liderato absoluto. Después sintió que aflojaban y disminuían atenciones y respeto.

"Al Josco trataron de uncirlo al yugo de un buey viejo
que lo amaestrara, pero se revolvió violento poniendo
en peligro la vida del peonaje. Andaba mohíno, huraño
y se le escuchaba bramar quejoso, como agobiado por
una pena conmensurable".

Desde el comienzo de la vida fue cobijado por el cielo de una patria:

"Cuando sobre el lomo negro del cerro Farallón
las estrellas clavaban sus banderillas de luz,
lo veía descender la loma, majestuoso, doblar
la recia cerviz, resoplar su aliento de toro
macho sobre la tierra virgen y tirar un mugido
largo y potente para las rejoyas del San Lorenzo".

Unas manos que no era la acariciante lengua de su madre, pero eran las manos de una multitud que lo ayudaron a nacer. las fue sintiendo en carantoñas y consentimientos a través de su desarrollo y advenimiento de la adultez.
El amor y admiración de una pléyade de niños, con la adhesión a la grandeza de su figura, transmitían ternura a la reciedumbre de su espíritu. Niños estigmatizados con el signo de la pobreza de la época. "Los chiquillos de vientres abultados"
Había un público que lo apoyaba, un pueblo enardecido en el momento de la crisis, en el instante de su clímax. Lo estimulaba, lo instaba a reafirmarse en su liderato. Una comunidad silvestre entregada al trabajo exhaustivo, acostumbrada a repechar las horas extendidas. Ese público:

"En la vieja casona la gente se fue asomando al balcón.
Los agregados salían de sus bohíos. Los chiquillos
perforaban el aire con sus chillidos:
--El Josco pelea con el americano de los Velilla ".

No se exacerbaba por la amenaza a su puesto de semental. Le infligía dolorosamente desaparecer de la conciencia de aquella comunidad, de aquel pueblo que veneraba su figura.

"En el redondel de los cerros circunvecinos,
las voces se hicieron ecos. Los chiquillos
azuzaban al Josco."
--Dale, Josco que tú puedes.

Allí se dice que el Josco se jugaba la supremacía del padronazgo, pero en realidad, en el espíritu de la letra, allí se quiere decir la supremacía del patronazgo. Era su figura líder sobre la que se tramaba la desaparición. Pero él era un hijo de aquella comunidad:


"Lo había criado y lo quería como a un hijo.
Su único hijo.

El cronista que nos informa de la presencia de este individuo mítico, para aclarar y estatuir una intención asentada en la simbología, no deja coma después de la expresión--como a un hijo--, con aquiescencia linguística construye oración aparte
--Su único hijo--. Éste es un hijo supremo, el de la "Suprema definición", el que apoya la comunidad, al que los niños dispensan amor y entusiasmo. Él era un líder esencial, amado en la hacienda-patria, incluso por la naturaleza que lo unge en sol. El crepúsculo lo convierte en rey, vistiéndole de púrpura y las estrellas lo coronan de luces como fulgurante pedrería. Es celoso de todo lo que considera suyo: aquellas lomas, las ondulantes tierras de sembradío, el ganado en representación de sus hermanos, los niños, la peonada y las amas de casas de laboriosas manos y angustiosa vida. Es decir, la hegemonía de la patria. Toda estas raíces y plano amoroso, son la razón de su vida.
Cuando se discierne sobre ciertas características aquí atribuidas, se llega a comprender la mitología subyacente.

"Toro y hombre se fundían en un mismo paisaje en un mismo
dolor".

Se arguye en la encarnación del uno en el otro, como un ente ubicuo y, comparten el descontento de un espíritu recio y primitivo. De un pueblo representativo que es el Jincho Marcelo, brota como un helecho de barranca, el líder que recorría un "prado" de su país y, resoplaba su aliento como un verbo encendido a través de las rejoyas del San Lorenzo, a todas las comunidades donde se irguiera un descolorido, flácido, esperanzado y resistente ser, a no trastocar su estirpe. Uno piensa: por qué habría que injertarle ingredientes dexosirribunucleico a los incas del Perú, si ellos solitos, faltos de grúas y buldoses, erigieron Machu-Pichu. ¿Por qué habría que implantarles plasma germinal a los mayas?

"--Y ¿qué jacemos con el Josco?"

Hay un planteamiento de falta de equidad en años y siglos de enfrentar la injusticia institucionalizada. Allí por derecho propio, el Josco oficiaba su puesto en la campiña, pero es desplazado sin tomar en cuenta su señorío. El bohío, los arrimados, la faz macilenta, los vientres abultados de los niños, son rasgos que tipifican el pauperrismo que viene filtrándose por los siglos de indolencia y angustia cíclica. Su dolor es el dolor que padece el pueblo.

"Una inmensa congoja."

El Josco lidereaba el deseo y las ansias arcanas del pueblo, por conseguir lo que en cierta medida, atesoraba este líder mítico: la manumisión.
Pero los nuevos cambios: "Hay que mejorar la crianza" (El parcho no transformaba en nueva la pieza). Dejaban impune el flagelo. El dolor, la angustia es la perenne presencia entre la muchedumbre.

"Sangrante, como si le hubieran clavado un estoque
en mitad del corazón".
"Ha quedado hierático --Una mirada hierática, no deja ver lo que piensa, exhibe una actitud de estatua -- era la forma de pasar por la vida, aparentemente impasible, mientras ese dolor oculto, acortaba su vivir.

La aflicción opresiva, la angustia filosofal que daban característica a aquella raza de padecimiento ancestral, que particularizaba hasta los ademanes y gestos, no tan sólo a la comunidad del valle del Toa, sino la multitud de campesinos de lomas y llanos, laderas y montes de todo el país.

"Jaiba, mañoso, mohíno, huraño, quejoso, agobiado
que padecía una pena conmensurable".

Una pena que se podía descifrar, una angustia medible porque se podía esgrimir las causas e ilustrar y describir las abrumadoras evidencias seculares.

El núcleo del cuento no es la pugna, lidia atroz entre el Josco y el toro "americano", sino la desesperada lucha por echar de sus vidas la ahogante angustia que reducía las posibilidades de alcanzar la dignidad trascendental: la libertad.

Según el filósofo danés, Soren Kierkegaard, la angustia tiene algo de positivo: es un efecto existencialista que nos llega de fuera a través de la percepción y el efecto de su hondo dolor, hace estragos en su yo interior. (La cosa en sí). (La cosa en mi) de Kant.

Lo que la angustia existencialista tiene de positivo, es que obliga a entrar en una zona de comprensión alrededor de la destructible situación que se padece y se sufre.

Ese anhelo de ser libre y único en el Josco, es en el plano mítico de la obra, el deseo de establecer por derecho natural, la existencia sin trabas territoriales, sin ataduras jurídicas, en que pueda enarbolarse un pendón único en el valle del Toa, como en el país entero.

El férreo combate escenificado entre el Josco y el toro "americano" en la vereda de los guayabos, no es una batalla para medir fuerza poderío. Es una ventana para que se pueda visualizar el conflicto existencial que incomoda la vida, que nos embiste con su pesada verecundia y escarnio. Un asomo a la posibilidad.

"En la vieja casona la gente
se fue asomando al balcón."

Un asomo con efecto de ventana a la comprensión del problema
El cuento refiere una expresión muy significativa:

"Husmiando una huella misteriosa".

Pero un misterio perdido hay que b8scarlo con buen olfato. Es faena harto difícil, encontrarlo y luego develarlo. Es un enigma igual a la oscuridad, que exige la luz. el secreto demanda la divulgación. Nos impele a buscarlo en nuestra interioridad. Ese misterio es la incomprensión de la naturaleza sociopolítica en que discurre nuestra vida. Es un llamado a la reflexión, es incitación a resolver.

El líder se inmoló para que naciera la leyenda. Para que se develara en el pensamiento de cada puertorriqueño, la misteriosa condición que fuera husmiando el Josco camino a embestir el problema de frente.









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