Ahora los fiebrú dicen que la luna
es una bola de tenis,
lanzada al poniente
por el duro servicio del tiempo.
Dicen también,
que en sideral boleo
se suspendía
por encima de una
malla de nubes
pronta a caer
encendida de fosforescencia
sobre la cancha azul,
en dejadita sorprendente.
Y hasta creen que retrocede
temblando en el espacio,
porque mueven sus cabezas
localizándola en puntos
distintos :
más grande, cuando cerca,
más chica, cuando lejos.
Cuando el corvo brazo
gris de la montaña,
azota la bola de tenis lunar,
destella los haces
veloces de su vibración.
Pasa sobre la red
del temprano pescador,
el negro remo pega fuerte,
enviándola sobre la cancha
marina, a los arrozales
del oriente.
martes, 20 de marzo de 2012
Oda al Tenis
Bola vegetal, con brillo de estrella.
Palpitas de un lado, palpitas de otro.
Por encima de una red de pescador,
hacia unos puntos destinada.
Te hundes como en el mar,
de picada, como la gaviota.
Emerges con delicioso punto, desvanecida,
bola, lampo fosforescente.
Verás la raqueta como enemiga.
Nosotros la queremos como aliada.
Cuando ella te fustiga,
no nos conmueve,
sólo nos duele que yerres
tu bote en la red, en el césped,
perdamos la ventaja
y nos quiten la victoria.
Tenis juego de caballeros,
y de castas damitas.
Te sueño en las noches
de canchas espléndidas
y me falta la raqueta
o no llevo mis tenis
o en la soledad,
ni un alma se presenta.
En las tardes perezosas de mi pueblo,
en la penumbra de los árboles
jibaritos, con los amigos de bellos corazones,
en la verde cancha me siembro
con malla, raqueta y bolas.
Palpitas de un lado, palpitas de otro.
Por encima de una red de pescador,
hacia unos puntos destinada.
Te hundes como en el mar,
de picada, como la gaviota.
Emerges con delicioso punto, desvanecida,
bola, lampo fosforescente.
Verás la raqueta como enemiga.
Nosotros la queremos como aliada.
Cuando ella te fustiga,
no nos conmueve,
sólo nos duele que yerres
tu bote en la red, en el césped,
perdamos la ventaja
y nos quiten la victoria.
Tenis juego de caballeros,
y de castas damitas.
Te sueño en las noches
de canchas espléndidas
y me falta la raqueta
o no llevo mis tenis
o en la soledad,
ni un alma se presenta.
En las tardes perezosas de mi pueblo,
en la penumbra de los árboles
jibaritos, con los amigos de bellos corazones,
en la verde cancha me siembro
con malla, raqueta y bolas.
Pasión del tenis
Poemario deportivo
Índice
1era. Parte 15 ------------ 15 poemas
2da. Parte 30------------- 0 3 poemas
3era. Parte Ventaja------- 0 4 poemas
4ta. Parte Tie Brake------ Prolongado
5ta. Parte Match Point---- 1 poema
Mis comienzos en el tenis : Una bola de tenis, gira en el espacio del tiempo.
Era color marrón, que había sido blanca. La trajo mi hermano mayor a Lares desde Río Piedras. Fue una gran alegría, porque era distinta a las demás bolas. Ese fue mi primer vínculo con la raqueta y la bola aterciopelada. Aunque yo lo jugaba con la palma de la mano a los ocho años. Después cuando tomaba mis créditos de maestría en literatura en la U. P. R., me sentaba a estudiar en los palcos de las viejas canchas de tenis, detrás de la residencia de señoritas. Allí prendió de nuevo mi entusiasmo tenístico en aquellas tardes de calor y fervor. Entonces compré una raqueta de madera y un cilindro de bolas. Con mucho esfuerzo y dedicación aprendí este apasionado deporte: era la década del sesenta. Hoy ya retirado estoy más en la cancha que en mi casa, según dice mi esposa. He escrito un poemario sobre el tenis, titulado: Pasión del Tenis y un libro de cuentos cuyos temas se desarrollan en el ámbito del tenis.
Índice
1era. Parte 15 ------------ 15 poemas
2da. Parte 30------------- 0 3 poemas
3era. Parte Ventaja------- 0 4 poemas
4ta. Parte Tie Brake------ Prolongado
5ta. Parte Match Point---- 1 poema
Mis comienzos en el tenis : Una bola de tenis, gira en el espacio del tiempo.
Era color marrón, que había sido blanca. La trajo mi hermano mayor a Lares desde Río Piedras. Fue una gran alegría, porque era distinta a las demás bolas. Ese fue mi primer vínculo con la raqueta y la bola aterciopelada. Aunque yo lo jugaba con la palma de la mano a los ocho años. Después cuando tomaba mis créditos de maestría en literatura en la U. P. R., me sentaba a estudiar en los palcos de las viejas canchas de tenis, detrás de la residencia de señoritas. Allí prendió de nuevo mi entusiasmo tenístico en aquellas tardes de calor y fervor. Entonces compré una raqueta de madera y un cilindro de bolas. Con mucho esfuerzo y dedicación aprendí este apasionado deporte: era la década del sesenta. Hoy ya retirado estoy más en la cancha que en mi casa, según dice mi esposa. He escrito un poemario sobre el tenis, titulado: Pasión del Tenis y un libro de cuentos cuyos temas se desarrollan en el ámbito del tenis.
martes, 13 de marzo de 2012
La fuente mágica
Oh Barcelona, Barcelona!
Junto al clásico mar mediterráneo.
Tu fontana de cristales y perlas,
que se desgrana
en pedrerías de colores.
Salomé de las ninfas
danza con cadencias y velos
mojada de mágica música
y encendidos celos.
Gaudí desde el cielo,
en eterna vigilia,
convierte tus aguas
en la imagen de la Sagrada Familia.
Junto al clásico mar mediterráneo.
Tu fontana de cristales y perlas,
que se desgrana
en pedrerías de colores.
Salomé de las ninfas
danza con cadencias y velos
mojada de mágica música
y encendidos celos.
Gaudí desde el cielo,
en eterna vigilia,
convierte tus aguas
en la imagen de la Sagrada Familia.
Flauta travesera
Reclinada sobre el punto de incidencia,
sostenida por el aura del horizonte y del mar.
flotante y longitudinal :
como una estatuilla desnuda,
con puntos de destellos broncíneos,
que se apagan y se encienden
en la luz de la noche.
Delicada música oscila.
El hombre mítico sopla en tu oído,
un aire cadencioso de flauta dorada;
de cálido escozor,
de irrigante armonía.
Un bajorrelieve de alcores
mueven su ímpetu de crisálidas
acariciadas por las tibias
aguas del suave mar.
sostenida por el aura del horizonte y del mar.
flotante y longitudinal :
como una estatuilla desnuda,
con puntos de destellos broncíneos,
que se apagan y se encienden
en la luz de la noche.
Delicada música oscila.
El hombre mítico sopla en tu oído,
un aire cadencioso de flauta dorada;
de cálido escozor,
de irrigante armonía.
Un bajorrelieve de alcores
mueven su ímpetu de crisálidas
acariciadas por las tibias
aguas del suave mar.
Una garza azucena
Temblorosa en las móviles olas,
una garza como una azucena
de blanca aurora,
hunde sus espigas refractadas
en las verdes y blancas aguas.
Repecha las suaves ondas,
tirando el bastón de su cuello,
buscando un pez de plata
para su temprana mesa.
Ven sus ojos, alcores de aguas,
que viajan volcando
en las frágiles cumbres,
las blancas rosas rumorosas.
despega en vuelo,
cegada por esplendor
de destellos,
azotada de ráfagas oceánicas,
elevada hasta los cristales
de cielos y mares.
una garza como una azucena
de blanca aurora,
hunde sus espigas refractadas
en las verdes y blancas aguas.
Repecha las suaves ondas,
tirando el bastón de su cuello,
buscando un pez de plata
para su temprana mesa.
Ven sus ojos, alcores de aguas,
que viajan volcando
en las frágiles cumbres,
las blancas rosas rumorosas.
despega en vuelo,
cegada por esplendor
de destellos,
azotada de ráfagas oceánicas,
elevada hasta los cristales
de cielos y mares.
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