miércoles, 18 de abril de 2012

Huellas en la cancha

Chaliger de "Ricoh ",
de"Emirate ".
Sensor computarizado
que cae como pétalo
amarillo : estambre de margarita
deshojada.
Impronta volátil, tenue, sutil.
Que precisa un punto de caída
en lugar de " aut "
o de "in ".
Pero casi nunca despeja dudas,
aunque concluye y cierra
un juicio final y firme.
Ella misma, posadura
cibernética es alzada
contra árbitro de línea
y, no admite apelativa
su indicación virtual.
Hace elevar la frente
y la mirada de los tenistas,
hasta aquella cumbre
donde la imagen es proyectada
en la gran pantalla,
para sorpresa o confirmación
de una fanaticada multitudinaria.

Nos recuerda la flecha lanzada,
con rauda velocidad
por el legendario arquero,
hasta la roja manzana.

martes, 17 de abril de 2012

Adiós Andrés Agassi

Eran lágrimas
de profundo sentimiento.
Llanto de la conciencia
alos ojos.
Aunque toda aquella sociedad,
ocupaba la imagen temblorosa,
de una multitud apenada
y, reverberante en los palcos,
todos apresados en unos ojos
grises y cristalizados.
Sacudían los tiempos
con estruendosa ovación.
Agassi, en su antigua figura
emblemática, recogía
en  él, a todos los tenistas :
" La tabla informa que perdí,
pero no dice cuánto los amos,
a ustedes y los del mundo.
Cuánto el tenis me ha prodigado".

Su esposa y las criaturas,
le rendían honores.
Aún con la raqueta
en su hábil brazo,
con la que trazó a golpes
todos sus triunfos,
dijo adiós
y, Agassi pasó a la historia.


miércoles, 11 de abril de 2012

Roger Federer, il gagner son quatrie`me Wimbledon

Court Central de Wimbledon.
Vert et frais sa prairie.
Dans les points de service,
apparaitre, pale, la glebe sans gazon.
Chemin pelé
font avec la force
de ses pas.
"Vous ne gagner pas ici,
chez moin,
dans la Court Central".
Au final il avait
le curriculum vitae
de quatre Wimbledon
et huitieme Grand Slam.
Des prestigeuse profession.
Il regarde le multitude
qui acclamer lui.
Les acclamers,
les gens battre les mains :
le grand tambour humain.
Exaltation et joie.
Une pigeon blanc
dan rouge vif,
croiser dan vol
le pré de jeu.
Federer avec excellence et alluré
habiller sa blazer creme,
il apparaitre sur la herbe.
Quand tout finir
et la fleche match blesseait,
il lever les bras,
il jete la tete arriere
et il ferme les jeux.
Ses ouis percevoir
le grand bruit.
Dans sa conscience sonner
les cloches de la Cathedrale
`a Suisse.



Roger Federer en Wimbledon

Cancha Central de Wimbledon.
Verde y fresca su pradera.
En los puntos de servicio,
asoma pálida, la gleba sin césped.
Trillo hecho con la fuerza
de las pisadas.
" No me ganas aquí,
en mi casa,
en la Cancha Central".
Al final tendría un palmarés
de cuatro Wimbledon
y octavo Grand Slam,
de su prestigiosa carrera.
Miró a la multitud que lo aclamaba.
Los vítores, los sonados aplausos,
los gritos de exaltación y alegría.
Una paloma clara, prendida en luz,
cruzaba en vuelo
el prado de juego.
Federer, con prestancia,
vestía su blazer crema
al aparecer sobre la hierba.
Cuando todo concluyó,
con el estoque del match,
alzó los brazos,
echó atrás la cabeza
y, cerró los ojos.
Sus oídos percibían
la estruendosa percusión.
En su conciencia tañían
las campanas de la catedral de Suiza.

lunes, 9 de abril de 2012

Gigi Fernández

Paseas tu sonrisa
por los césped del mundo.
Llevas en tu acento
el verbo de Puerto Rico.
En tu piel acanelada,
evocas la canción de Bobby Capó,
en tu gracia y simpatía,
el fililí de las boricuas.
Nueve títulos del Grand Slam,
en pareja, tu raqueta
ha conquistado.
Te unes a los grandes
deportistas y artistas
que consagran al país,
desde los taínos al presente.
Esa bola de luz
que en la arcilla
galés se desliza,
en la grama inglesa
destella como estrella
fugaz.
Es luciérnaga cetrina
y llena de claridad,
como un sol,
el corazón.

Gigi, Gigi.
Es una sístole,
es un canto,
como lo escuchó Ulises
en las aguas del mediterráneo.
Atraes a los puertorriqueños
a lanzarse al regazo
de tu gloria, Gigi.
Venusta tenista,
Francia te ofrece vítores
y el Arco del Triunfo.
Inglaterra conocía la Beatriz de Dante.
Ahora adoran otra Beatriz.
Gigi Fernández.
Las campanas tañen arrebato
y, nuestros artistas buscan el mármol
para cincelarte.

Adiós, Martina

                             " Es algo asombroso. es divertido estar
                               aún en cancha. Es algo que amo ".
                             " Estoy muy triste. Hubiera estado triste
                               aunque hubiese ganado. Esta fue la última vez ".
                                                                     ( Navratilova ).


Ella anduvo cerca
del área de servicio,
allí donde la tierra
se muestra un tanto desnuda.
Enfocó su mirada
al lomo de la cancha
y atesoró entre sus dedos
la gleba de la fama.

Esta vez, el plato
de bajorrelieve dorado,
era presea de Conchita Martínez.
España arrebataba
el Wimbledon.
Los ojos humedecidos
de Martina, apresaban
en sus pupilas la multitud
enardecida.
Una flor de voces la despedía.

Navratilova visitaba Wimbledon,
en la soledad verdegueante.
Para apresar en su alma
el espíritu de la cancha.
Allí entre las briznas encendidas,
dejó el celaje de su silueta.
En el corazón de la muchedumbre,
la imagen de la tenista.
Sus finos cabellos de oro,
sus redondos cristales
y su tierna voz,
matizan su humanidad.

Subcampeona de Wimbledon
94, Martina,
aunque te vayas
siempre se moverá
tu presencia
por las canchas del mundo.

Adiós, Martina,
te llevas la tierra de Bretaña
y el amor del universo.

Nuestra primera cancha de tenis

Las piedras,
las arenas y el cemento.
Un cúmulo de muchachos
solícitos.
Cada día, con el sol
y la noche :
las manos ávidas
volcaban el material.
Los minerales se aliaban
con la voluntad
de un estudiante
de la Santa Oblea.

Un profesor de aspecto germánico,
de estricto carácter,
como un águila oteaba
los movimientos.
Como un Hítler, ordenaba.
El profesor espartano,
con el seminarista
entusiasta del tenis,
y el séquito de alumnos
vertían la cancha
dentro del molde rectangular.

Sólo un obrero especializado,
un albañir del campo
daba el toque justo
con palustre y frota.
El cuerpo de la cancha
parecía flotar en la superficie
y bendecir nuestras ansias.
Con cada pala,
una idea.
con cada idea, un sueño :
-- organizaremos torneos.
-- enseñaremos el tenis
a los párvulos.
( Fulano no tendrá
que ir tan lejos a coger las pelas ).

Cierta tarde la vistieron
de esmeralda.
Y aún no nacía la cancha.


cuando se trazó el encintado
blanco, apareció bella
como una novia.

Allí está el césped de mampostería,
ofreciéndose al disfrute.
Quiera Dios que un día,
algún peregrino transeúnte
con raqueta y bolas
se tope con nuestra
cancha pueblerina
para su alegre deleite.