Cuando los mares se suelten
y caigan al espacio cósmico
estarás tú, mirando
la aspersión sobre los pájaros
marinos y las aves del monte.
La fuerza centrífuga abolida,
las entrañas telúricas convulsas
en agitación desorientada,
fragmentándose órbita y tierra.
Entonces, transfigurada en espíritu,
vivirás en luz de lirio blanco,
tierna e indemne, sin exitación.
" La tierra y el cielo pasarán ".
miércoles, 7 de marzo de 2012
Nave entre nieblas
Esta isla de sol,
en brumosa época de frío.
Los cendales vaporosos y azules,
pincelean de grises
el mar periférico y catóptrico.
En su espejo de esmalte neblinoso,
veteado de saudades nórdicas.
Un crucero fondea aguas- nubes
con gente alegre, con estruendo de copas
y acordes caribeños.
mis ojos entre el polvo de la avenida,
sueñan el viaje a las ciudades
varadas en las obnubilidades
por entre las velas de mi conciencia.
en brumosa época de frío.
Los cendales vaporosos y azules,
pincelean de grises
el mar periférico y catóptrico.
En su espejo de esmalte neblinoso,
veteado de saudades nórdicas.
Un crucero fondea aguas- nubes
con gente alegre, con estruendo de copas
y acordes caribeños.
mis ojos entre el polvo de la avenida,
sueñan el viaje a las ciudades
varadas en las obnubilidades
por entre las velas de mi conciencia.
Llueve sobre el mar
" Viejo soplo de mar
que gruñes como una barcarola". ( Rilke ).
Cae la lluvia
repiqueteando sobre el mar.
Es agua sobre aguas,
un espectáculo de cristal.
Entonces el mar cierra sus grandes puertas
hacia el infinito.
Esparce una visión obnubilante
que recuerda a Dante entre brumas,
navegando por oscuras
aguas letales.
Pero al concluir
el cielo sus efluvios,
una apertura de claridades,
de ondulante verde mar,
de aves marinas,
como hojas celestes
y de barcas zarandeadas
en algún punto de mi alma,
ancladas.
que gruñes como una barcarola". ( Rilke ).
Cae la lluvia
repiqueteando sobre el mar.
Es agua sobre aguas,
un espectáculo de cristal.
Entonces el mar cierra sus grandes puertas
hacia el infinito.
Esparce una visión obnubilante
que recuerda a Dante entre brumas,
navegando por oscuras
aguas letales.
Pero al concluir
el cielo sus efluvios,
una apertura de claridades,
de ondulante verde mar,
de aves marinas,
como hojas celestes
y de barcas zarandeadas
en algún punto de mi alma,
ancladas.
Cuco, el viejo pelícano
Sobre corroída baranda,
vestigio de un atracadero,
Cuco pelícano senil,
padece la somnolencia
de la tarde salobre y crepuscular.
Su córnea boca, péndulo
de la brisa marina :
brújula de su alma
en el sueño de antiguo pescador.
Las nubes no lo mueven,
las olas no le cantan.
Un pez cimbel y escarlata
no elude su triste mirada,
y salta encendido
de poniente reflejos.
vestigio de un atracadero,
Cuco pelícano senil,
padece la somnolencia
de la tarde salobre y crepuscular.
Su córnea boca, péndulo
de la brisa marina :
brújula de su alma
en el sueño de antiguo pescador.
Las nubes no lo mueven,
las olas no le cantan.
Un pez cimbel y escarlata
no elude su triste mirada,
y salta encendido
de poniente reflejos.
Esplendor y sombra
Epigrama :
A veces una nube pasa
y apaga una estrella.
A veces, entenebrece el mar.
Puede también, oscurecer un lucero.
Porque la oscuridad, a veces,
disuelve la luz.
La lumbre siempre
desvanece las sombras.
A veces una nube pasa
y apaga una estrella.
A veces, entenebrece el mar.
Puede también, oscurecer un lucero.
Porque la oscuridad, a veces,
disuelve la luz.
La lumbre siempre
desvanece las sombras.
Luna Nueva
Vampiresa celeste :
recorre la noche
con la aurora de tu rostro
oculto con una mantilla
de sombra.
Vas tras los pétalos rojos
caídos en el mar.
Tu curioso mirar de soslayo
otean husmeante
por los cristales de las alcobas,
entre las hiedras de los balcones
y en las penumbrosas arenas
de las playas
donde las caricias
llevan la calidez de las sombras.
Después paseas
en tu valle de tiniebla,
hasta la época
de otra velada ronda.
recorre la noche
con la aurora de tu rostro
oculto con una mantilla
de sombra.
Vas tras los pétalos rojos
caídos en el mar.
Tu curioso mirar de soslayo
otean husmeante
por los cristales de las alcobas,
entre las hiedras de los balcones
y en las penumbrosas arenas
de las playas
donde las caricias
llevan la calidez de las sombras.
Después paseas
en tu valle de tiniebla,
hasta la época
de otra velada ronda.
Desde Guajataca al océano
"El día es azul desde arriba
y no hace falta estrellas ". ( David McField, poeta de Nicaragua, fue limpiabotas por cinco años. En el gobierno sandinista se desempeñó como embajador en Africa, era negro ).
Me topé con un territorio de mar
inconmensurablemente ancho.
No enseñaba horizonte,
sino que el cielo lo apresaba
hacia los bordes infinitos.
Todo él quieto
en un día de semana.
Alargaba el tiempo,
eternizando la vida.
Sentimos la brisa,
desde aquel promontorio
como hombro de gigante,
lustrar sus aguas y espumas.
y no hace falta estrellas ". ( David McField, poeta de Nicaragua, fue limpiabotas por cinco años. En el gobierno sandinista se desempeñó como embajador en Africa, era negro ).
Me topé con un territorio de mar
inconmensurablemente ancho.
No enseñaba horizonte,
sino que el cielo lo apresaba
hacia los bordes infinitos.
Todo él quieto
en un día de semana.
Alargaba el tiempo,
eternizando la vida.
Sentimos la brisa,
desde aquel promontorio
como hombro de gigante,
lustrar sus aguas y espumas.
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