La noche acaba de irse.
Han lanzado el periódico.
Hace un momento
los astros y la luna menguante
ardían en llama azul
y alheña amarilla.
El silencio de la tenue oscuridad,
junto al frío arborescente,
creaban-- lo que llama Ana L. Vega--
"Tregua de calma ".
Al asomo de la luz del cielo
escaparon las estrellas,
despertaron las aves.
La luna quedó quebrada
como se parten las piedras.
Y se ahogará en el mar.
jueves, 8 de marzo de 2012
Costa de Vieques
Sobre la flor del mar
no se descubre el abyecto
secreto.
Ni en los olores marinos
se volatilizan rastros
que expliquen el horror.
El ambiente huele a puertorriqueñidad.
El gran silencio de la arena dorada,
extiende los brazos
para la pugna de aguas,
pero en el abismo
la espoleta duerme.
no se descubre el abyecto
secreto.
Ni en los olores marinos
se volatilizan rastros
que expliquen el horror.
El ambiente huele a puertorriqueñidad.
El gran silencio de la arena dorada,
extiende los brazos
para la pugna de aguas,
pero en el abismo
la espoleta duerme.
Al vaivén del del amor
El agua del mar
daba cerca de los hombros.
meciendo los cuerpos
vanos y sin firmeza.
Mientras abrazados,
la mirada bailaba
sobre los ágiles colores
del mundo.
daba cerca de los hombros.
meciendo los cuerpos
vanos y sin firmeza.
Mientras abrazados,
la mirada bailaba
sobre los ágiles colores
del mundo.
El baño de la luna
La luna dorada y plena
ha caído en el mar de lontananza.
Enjuaga su torso en la ilusión
de las aguas salinas y abismales.
ha caído en el mar de lontananza.
Enjuaga su torso en la ilusión
de las aguas salinas y abismales.
Dos momentos
Un rumor en el espacio
violeta como la orquídea :
aparece el avión
a repechar el atlántico.
Su fuselaje queda encendido
por las lumbres del sol.
Apariencia de viaje a Europa.
Gira luego, a posarse
en su pista.
El día sí ha viajado.
Otros rumores en la noche,
invaden.
Son los blancos fantasmas
que llegan agitados
desde la profunda oscuridad,
a las tibias arenas
de las playas.
violeta como la orquídea :
aparece el avión
a repechar el atlántico.
Su fuselaje queda encendido
por las lumbres del sol.
Apariencia de viaje a Europa.
Gira luego, a posarse
en su pista.
El día sí ha viajado.
Otros rumores en la noche,
invaden.
Son los blancos fantasmas
que llegan agitados
desde la profunda oscuridad,
a las tibias arenas
de las playas.
Corred ondeantes impulsos
En las noches del Condado :
el mar, bajo las ráfagas
de lluvias oblicuas,
las olas marinas
emprenden el juego
de las correrías.
Convertidas en blancos fantasmas,
corren sobre la dársena
asustando a los románticos,
con el embate
sobre las negras rocas.
el mar, bajo las ráfagas
de lluvias oblicuas,
las olas marinas
emprenden el juego
de las correrías.
Convertidas en blancos fantasmas,
corren sobre la dársena
asustando a los románticos,
con el embate
sobre las negras rocas.
Somnolencia marina
Volaba con gracia la gaviota.
El cielo y el sol.
en ella reflejados.
Una niñita y un niño
con sus manitas sobre la frente,
bloqueaban el deslumbre
de la resolana.
En la sima del promontorio,
el ala del mar
echaba al aire,
sus blancas plumas.
El movimiento de olas
y ondas
sosegaban el tedio
de la tarde.
Mirando a los niños
añoramos, con ojos húmedos
el pasado.
El cielo y el sol.
en ella reflejados.
Una niñita y un niño
con sus manitas sobre la frente,
bloqueaban el deslumbre
de la resolana.
En la sima del promontorio,
el ala del mar
echaba al aire,
sus blancas plumas.
El movimiento de olas
y ondas
sosegaban el tedio
de la tarde.
Mirando a los niños
añoramos, con ojos húmedos
el pasado.
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