lunes, 17 de febrero de 2014

Don Quijote nunca salió de su cama


Don Quijote nunca salió de su cama

Acostumbraba madrugar : no dormía y le asaltaban fantasías estimuladas por intensas lecturas. atisbó las posibilidades de sueños en vigilia y esto le preocupó: por eso tenía
" otros mayores y continuos pensamientos".

En ocasiones, estando despierto : " Imaginábase el pobre ya coronado por el valor de su brazo ".

" Cuatro días se le pasaron en imaginar qué nombre le pondría". Durante este esfuerzo prolongado, don Quijote vio un sueño al cabo de los cuatro días en su " memoria e imaginación ". En su cerebro se proyectó la visión esplendorosa de un caballo hermoso, fuerte, altivo. Al compararlo con el suyo escuálido y famélico, pensó que aquella visión de caballo hermoso era, al punto, el pasado del suyo.

Después volvió a esforzarse en perseguir otro sueño : " en ese pensamiento duró ocho días " al cabo de los cuales vio proyectarse, en su mente, paisaje de su región de la Mancha." El campo de Montiel [ en la Mancha ] un área reverberante e ilimitada, donde se hallan todas las cosas del mundo como en un ejemplo ". ( Meditaciones del Quijote, Ortega ).

No se trastornó don Quijote por las muchas lecturas, sino por los muchos sueños. De aquí que le era fácil verse venciendo a un gigante; porque en los sueños sólo de pensar un hecho la mente lo hace posible. En realidad don Quijote no salió nunca de su lecho; todas sus aventuras no pasaron más allá del cálido entorno de su cama. ( 1 ).

Cada uno de los 126 títulos de capítulos de la novela en su integridad de ambas partes, son una obnubilación. A cada uno le cubre una redecilla de mágico enlace que esconde esenciales y fundamentales acontecimientos. Ningunos de ellos dice nada de lo que acontece en el transcurso del mismo. Sólo declaran vaguedades, veamos, por ejemplo, este título: " Que trata de lo que verá el que lo leyere, o oirá el que lo escuchare leer "
( Cap. 66, II parte ). Esto es así, porque cada uno de ellos da inicio a una experiencia onírica, incierta y voluble como los sueños.

Aún en los momentos que impactan por circunstancias de realismo crudo, como cuando una avalancha de gentes y de toros bravos arroyan a don Quijote y a Sancho, al paso atolondrado y precipitante de aquellas masas de toneladas que pasan por encima de ellos como sobre un tapiz; al final, todo resulta una sutileza de humo, de somnolencia, de ingravidez, de " espíritus desalentados llevados de sus imaginaciones ". Don Quijote con su cuerpo asendereado, pero estático en un aura vano como quien oye y ve a Sancho desde lejanías. Entonces lo vemos enfrentar el azote del polvo de la derrota de parte de entidades que no alcanzaron la elevación de su espíritu, sufre, reflexiona y divaga en las aguas del sueño.

El ardor del sueño general de sus peripecias fue estimulado por la singular postura, de meterse en la cama vestido con la indumentaria destartalada de antiguo caballero. Por eso en su primera salida nadie lo vio. Era de mañana, pero no muy temprano. Nos confirma Cervantes cuando alude a la alta temperatura del mes de julio, es decir, ya el sol comenzaba a ejercer sus estragos. Aquella comarca era de campesinos labriegos madrugadores. Nadie lo vio a pesar de los agricultores que se disponían a las labores bucólicas, y a pesar de la extravagancia de su atuendo. La puerta falsa del corral es la entrada al sueño, al mundo de la fantasía. La salida al campo es la representación de la proyección del sueño. Los vocablos ver y vio atribuidos a sí mismo es porque en el sueño  su persona se siente partícipe de los hechos. La frase o expresión "grandísimo contento y alborozo de ver con tanta facilidad había dado principio a su buen deseo " deja sentada la experimentación del sueño, porque de otro modo, hubiera sido difícil montar a su caballo quejumbroso, con la vestimenta metálica tan desacostumbrada. En el primer sueño don Quijote no se traza un camino, sino que la visión del sueño lo lleva a su antojo -- " y prosiguió su camino sin llevar otro que aquel que su caballo quería ".

En ese su primer sueño, estuvo don Quijote, atacado por la ansiedad, pues siendo en sueño y no en aspecto real, se preocupó temerosamente de no encontrar asilo para su cansancio y aplacamiento para su hambre. En los sueños se suele desesperar cuando la acción no ocurre con la premura que uno exige.
Está claro que no había edificación alguna por el contorno, cuando aparece la imagen encendida de la venta. En la sutileza del sueño la venta se representa en un punto de lumbre que recuerda la estrella aparecida a los magos en el desierto, porque sirve la luz de la venta, de guía al perdido.
Por otro lado, sabemos que don Quijote era oriundo del " conocido campo de Montiel " por donde se describe que comenzó su partida. Así que siendo realidad su salida, y estando en predios tan cercanos a su residencia y por tanto conocidos por él, era innecesaria su preocupación por no encontrar albergue.

Pero fijémonos en cómo ocurre su experiencia en la venta. La arbitrariedad y la versatilidad son elementos constitutivos de los sueños. En ellos las cosas pueden exhibir unas geometría cambiantes en su mismo momento. La venta que es el hilo umbilical con el mundo previamente conocido del ámbito de realidad, se distorsiona transformada con todas propiedades, inherente en castillo, las prostitutas en gentiles mujeres pundorosas, etc. Es claramente el efecto de un sueño.

José Ortega y Gasset dice que soñar es otra forma de continuar la vida : " Mientras duerme sigue viviendo, el hombre, en esa extrañísima misteriosa forma de vida que es soñar ". ( 2 ).

En el cap. IV don Quijote resulta molido a palos después de una aparatosa caída de Rocinante. No por efecto de una declinación en el camino, sino en nuestra teoría, como consecuencia de una caída de su cama mientras dormía y soñaba. La naturaleza de la paliza-- según soñaba-- fue tan violenta y ceñuda, que siendo real en la narración, forzaría al escritor a tomar la salvedad técnica de unos resultados comparables, cónsonos los efectos con la causa. Dice allí que el enjuto hidalgo recibió " la respuesta en las costillas ". Según la narración, se le atacó en primeros golpes con un pedazo de lanza y
" lo molió como cibera ". Además : ... " acudiendo por los demás trozos de la lanza, los acabó de deshacer sobre el miserable caído " De modo que los efectos de esta paliza tendrían que ser : costillas quebradas, abrasiones diversas, hematomas múltiples, posiblemente fracturas en algunas de las extremidades y otras laceraciones.
Sin embargo, allí se señala, que "Levándole luego a la cama y catándole las feridas, no le  hallaron ninguna". ( 4 ) Cuando don Quijote declara que su molimiento es producto de haber peleado con diez jayanes, el cura expresa en forma de interrogación e interpretando con atino para sus adentros -- " ¿ Jayanes hay en la danza ?" En otras palabras,
¿ Hombres tan elevados y fuertes en las sacudidas del sueño en la cama ? Recordemos que además de baile y de cierta música, danza quiere significar riña, enredo, es decir, jaleo, sacudidas. Don Quijote cayóse de la cama mientras soñaba. Las camas, para esa época, siglo 17, eran altas, bastante elevadas del piso. ( 5 ) Don Quijote cayó con el estruendo de su ropa de armería, quedó en posición incómoda sobre la lanza bajo sus costillas y adolorido por la fuerza del cuerpo en precipitación. No despertó hasta la madrugada y así le encontraron, adolorido su cuerpo por la consecuencia de la caída.

José Ortega y Gasset en Meditaciones del Quijote, tópico El héroe, pág. 186, señala :
" Serán las aventuras vahos de un cerebro en fermentación, pero la voluntad de las aventuras es real y verdadera". O sea, que el proceso y desarrollo del argumento, está siendo soñado, pero la iniciativa y el deseo para acometer las aventuras ya se habían incubado en su voluntad en el ámbito cotidiano.

Sancho y don Quijote son uno mismo
La aparición de Sancho

" Quedóse otra vez dormido " " De allí a dos días se levantó don Quijote " Estuvo quince días en casa muy sosegado " Interpretamos la observación -- " se levantó--" como significando comenzó a soñar. En este su segundo sueño se percata de la desaparición de la biblioteca que ha sido justificada por la visita de un encantador : Frestón. Durante esos quince días la composición del sueño es sucesiva. en esa visión soñada aparece Sancho, que en realidad, no es otro elemento que sus momentos de lucidez. (6) *

Sancho es la complementación de la figura del caballero andante,  que la integra desde su montura hasta el armazón metálico.  Son dos  filosofía o pensamientos que se abrazan en la expresión de sus fueros y coexisten para justificarse.

“ Quiero decir—dijo don Quijote—que cuando la cabeza duele, todos los miembros duelen; y así, siendo yo tu amo y señor soy tu cabeza y tu mi parte, pues eres mi criado; y por esta razón, el mal que a mí me toca o tocare, a ti te ha de doler, y a mí el tuyo “.

Vuelve Cervantes a tratar el tema del desdoblamiento de la conciencia , Sancho y don Quijote viviendo o dependiendo de la misma ánima : “ Porque en apartándome de vuestra merced, luego es conmigo el miedo, que me asalta con mil géneros de sobresaltos y visiones y sírvale esto que digo de aviso, para que de aquí adelante no me aparte un dedo de su presencia.
n  Así será – dijo el de la Triste Figura – y yo estoy muy contento de que te quieras valer de mi ánimo el cual no te ha de faltar, aunque te falte el ánima del cuerpo “.

En esa misma página se enfrentan la conciencia ética de don Quijote y el pensamiento práctico de Sancho en una misma ánima. Se habían encontrado una maleta que contenía más de cien escudos de oro. Don Quijote proponía buscar al dueño de los haberes como exige la moral y la ley. Sancho porfiaba para quedárselos. Era el razonamiento de la honradez y la sagacidad del mundo práctico pugnando dentro de una misma conciencia y espíritu. ( cap., XXIII – 1ª. Parte ).

A través de la expresión lingüística de Sancho se asoma el espíritu y personalidad de don Quijote. Sancho se presenta como un campesino analfabeta. No tiene libros en su casa, ni se conoce ningún acercamiento a gestión autodidacta. ( “ porque ni sé leer ni escribir, ¿ Letras ¿ aún no sé el A. B. C. , cap.,
X L II, 2da., parte ). Mas  sin embargo, con frecuencia asume vocablos selectos y cultos para referir hechos :

1.     despotricar ( cap., XXV ).
2.     Colérico ( cap., XXV ).
3.     Evidentemente ( cap., XLIX ).
4.     Incitar (cap., LII ).
5.     Bóbili—bóbilis ( latín en labios de Sancho, cap., LXXI ).
6.     Embestir ( cap., LXVIII ).
7.     Bodegón ( cap., LXXI ).
8.     Condumio ( cap., LIX )
9.     Inquirir ( cap., LXVII ).
10. Aprisco—redil ( cap., LXVII ).
11. Sancho bien articulado . Se le ve en la universidad de Salamanca, ( cap., LXVI, 2da. Parte ).
12. En referencia a los refranes calificado como paremiólogo. ( cap., LXVII ).
13. Aneja ( cap., II, 2da., parte ).


Se nos presenta Sancho como un labrador vecino de don Quijote. ¿ Qué características, entre otras, acompañan a un labrador ¿ Es un hombre entregado a las labores de la tierra y su familia. No importa cuan reducidos sean sus conocimientos académicos – sabemos que por la condición de pobre campesino del siglo XVII el desposeimiento instructivo  era absoluto – ( “ Porque ni sé leer ni escrebir… ), entonces la tierra daba a su carácter sobriedad, mesura, cierto pragmatismo a fuerza de fracaso y logros en que se debate la vida de este hombre. Sancho era casado y tenía hijos. En cierto modo, esta condición arroja sobre él buen juicio y cierta rectitud.
Sancho era vecino de don Quijote; es muy evidente que le conociera. Al ver Sancho al hidalgo vestido de la asombrosa manera de caballero andante haciéndole tan desatinadas e inusitadas proposiciones, no importa que Sancho tuviera “ poca sal en la mollera y fuera un badulaque ( cap., LXIII ), forzosamente vería en todo aquello algo sospechoso, rallante en locura o al menos, una peregrina broma. Es también colegible que esposa e hijos son poderes tan arraigados como para desecharlos por ilusionismo y desparpajos. Por estas razones sociológicamente científicas estamos convencidos de que Sancho es un elemento soñado y que simboliza, entre otros símbolos, sus momentos de lucidez. ( 7 ).


Ciertas características técnicas de la obra

“ Una noche se salieron del lugar sin que personas los viese “. Así nos señala Cervantes que se realizó su segunda salida. No había luces o alumbrados en campo abierto. Para caminar toda la noche hasta hora del amanecer, entre las tinieblas impenetrables del Montiel del siglo XVII, a paso de asno y caballo, sería irrealizable el trayecto siendo poco, mucho más difícil una caminata tan lejos que los dejara “ seguro de que no los encontrarían aunque los buscasen “. Nadie los vio porque don Quijote soñaba su segunda salida acostado en su cama.

Tenemos que indicar algunos puntos : existen unos ingredientes que pertenecen a la conformación de la obra para investirlo de cierta verosimilitud buscando con ello, la convicción  del lector en la aceptación de los hechos. Por eso Sancho es montado en un asno para lograr un efecto hilarante, congruente con su figura en cierto modo picaresca, plebeya  y humilde. Así también, el recurso de los que topan con don Quijote de seguirle la postura mental, para manipularlo, conducirlo o convencerlo. Este fingimiento justifica la continuación concatenada de los demás episodios.
Naturalmente los personajes que maneja Cervantes, en antítesis a los que presenta don Quijote en sus sueños, son parte importantísima de los recursos y técnicas del procedimiento para mantener subyacente la actividad onírica del hidalgo. Todas estas opciones integran los tratamientos  de modernidad  que están implícitos en la obra. Decimos que esta novela, en tiempo tan temprano como el siglo XVII, desarrolla recursos que se mantienen en boga hoy día : recordemos Bestiario, de Cortázar, donde un personaje vomita, en circunstancias especiales, conejos. Detrás de esta inaudita afirmación, se esconde una conducta inteligible y verosímil. En el libro de cuentos titulado Octaedro, también de Julio Cortázar, hay una nota de Editorial Sudamericana sobre la realidad : “ La realidad no se limita al inventario de los hechos que el vivir cotidiano juzga posibles ni a las tajantes dicotomías ( bien—mal, verdad—mentira, bondad – crueldad ), según los cuales nos empeñamos en conducirnos. ( Lo otro ) una dimensión nueva que se instala en nosotros poderosamente persuasiva, La realidad es el enigma que nos negamos a admitir; pero que hemos sido siempre “.




Dulcinea del Toboso de la Mancha


El proyecto don Quijote se sostiene sobre nueve puntos. El protagonista, el escudero, Dulcinea ( la amada ), Rocinante, el plano geográfico, el hogar, Sancho, las armaduras y las aventuras. En la narrativa ha querido Cervantes conformar unos elementos reales con otros imaginados. Así tangibles son la geografía, el hogar, el armazón metálico, el caballo. Pero de los nueve puntos básicos de la obra, sólo cuatro son concretos : Rocinante, el hogar, la topografía y las armaduras, los restantes son soñados en la dimensión subyacente de la narración que es el contar de un sueño.

Dulcinea, la tierna y sublime señora, es un móvil del sueño que se apodera, como señuelo, del corazón y la mente del hidalgo para halarlo por las extrañas andanzas. Aparece en los sueños como una presencia lejana, incorpórea, es más bien una idea de apoyo complementaria que es reiteradamente encontrada en sus lecturas, luego representada en sus sueños.
El mayor acicate de don Quijote, es el amor que le profesa a Dulcinea; pero un poco en sus adentros él sabe que no ha sido consentido expresamente para representar por el mundo el corazón de aquella mujer.

Por esta preocupación sigilosa es que sueña el episodio de Marcela, la hermosa y desdeñosa. Es Marcela la que expone que ser querido no fuerza a corresponder. Pues viene latente, hiriendo en el fondo esta preocupación de don Quijote : ¿ me ama Dulcinea, es capaz de amar al hombre que vive porque ella vive ¿
No lleva don Quijote, minúscula porción de guedeja, ni guarda pañuelo perfumado ni siquiera una manzana por ella mordida. ( De ahí la disquisición de Marcela y de ahí la Canción desesperada de Crisóstomo. En el subconsciente don Quijote ve en el estudiante pastor, su propio albur, si Dulcinea declinara su profundo amor e idolatría.

En sueños va don Quijote y Cervantes se encarga de asomar alguna seña para que tropecemos en ella : Maritornes dice : “ A mí  me ha acontecido muchas veces soñar que caía de una torre abajo, y que nunca acababa de llegar al suelo, y cuando despertaba del sueño hallarme tan molida y quebrantada como si verdaderamente hubiese caído “.

“ Asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones “.  ( cap., I ).

Del Quijote se han descubierto muchos acertijos a lo largo de extensas lecturas. Se ha revelado por ejemplo, que el Quijote es un sistema de juegos estratégico y complicado. Ese propósito lúdico se estudia en la obra de Gonzalo Torrente Ballester, ( El Quijote como juego ) , donde se apunta : “ Es un juego, pero nada claro. Si lo fuera, si la trampa estuviese al descubierto no tendría gracia y la novela se caería de las manos… el Quijote se cuenta – jugando -- , el juego es un modo propio de estar contado “. “ La correlación , pues, entre materia narrable y técnica narrativa es adecuada. ¿ Hay algo más lógico que el contar jugando la historia de un juego ¿ “ ( 8 )
También se ha puesto en claro que el Quijote busca convertirse desde sus inicios, en un personaje literario. Que su fama no quede como un celaje por los lugares donde ha pasado, ni como una historia cuyas derivaciones se proliferan de boca en boca, sino como obra propia de libros. Se han hecho estudios psicológicos para destacar la locura—cuerda o la demencia con lucidez quijotesca.

Se ha juzgado el Quijote como un profundo libro de filosofía : …” el Quijote representa para Ortega, la clave de la realidad española … porque el Quijote es un libro profundo… lleno de referencias y alusiones al sentido universal de la vida “. ( 9 )
Decía José Ortega y Gasset en Meditaciones del Quijote : “ Las cosas están hechas de materia o de energía; pero las cosas artísticas – como el personaje don
Quijote -- , son de una sustancia llamada estilo… la realdad no se hace poética ni entra en la obra de arte, sino sólo aquel gesto o movimiento suyo en que reabsorbe lo ideal… Es una el sentido de las cosas, su significación, lo que son cuando se las interpreta. Es otra la materialidad de las cosas, su positiva sustancia, lo que las constituye antes por encima de toda interpretación “.

Toda realidad contiene un mito; esa es su base poética : porque la realidad ofrece un signo y al ser interpretado aflora el mito. El signo es la figura integral de don Quijote : Alonso Quijano, vestido de caballero andante, con armadura, rodela, yelmo, espada y lanza, cabalgando sobre Rocinante junto a Sancho Panza con su asno. Todo eso es don Quijote de la Mancha, todo eso es el signo.

( Cervantes comete un acto de discriminación en su obra, al dejar el asno de Sancho sin nombre ).  ( En el siglo XX, Juan Ramón Jiménez enmienda la falta adjudicándole el nombre Platero a su jumento con la mayor ternura de sus sentimientos ).

Un signo según el semiólogo estadounidense Charles Peirce “ es algo que está para alguien en lugar de otra cosa bajo algún aspecto o disposición “. Toda la figura integral de don Quijote, a la que nos hemos referido, está en lugar de todas las legendarias aventuras que se desarrollan en la obra.

Una posible interpretación de ese signo quijotesco, está precisamente instalado en una cuestión de estilo : se descubre un relato soterrado, pareado o superpuesto, transcurriendo como a proyección de imágenes sobre un espejo donde todo ocurre sobre el asentamiento de un sueño. A veces, tan evidente y directo que la narración fluye como agua por cauce inclinado. Referimos como ejemplo, este pasaje.

“ Y es lo bueno, que no tenía los ojos abiertos, porque estaba durmiendo y soñando que estaba en batalla con el gigante; que fue tan intensa la imaginación de la aventura que iba a fenecer, que le hizo soñar que ya había llegado al reino de Micomicón, y que estaba en la pelea con su enemigo, y había dado tantas cuchilladas en los cueros, creyendo que las daba en el gigante que todo el aposento estaba lleno de vino “. ( cap., XXXV ).

En el cap., XXIII, primera parte, aparece otra señal de gran sueño que es la obra :
“ Dormía Sancho Panza, hurtóle su jumento, y ante que amaneciese se halló bien lejos de poder ser hallado “. En el sueño Ginés de Pasamonte, roba el asno de Sancho, pero más adelante don Quijote, manda al escudero que se baje del asno que no tenía.

Son prolíficas las señales de que don Quijote sueña sus aventuras. Acontece en este pasaje lo siguiente : un personaje llamado el Primo cuestiona a don Quijote sobre el tiempo que el hidalgo pasó en la cueva de Montesinos, dice : “ yo no sé, señor don Quijote cómo vuesa merced, en tan poco espacio de tiempo ha que está allá abajo, haya visto tantas cosas y hablado y respondido tanto.
--¿ Cuánto ha que bajé ¿-- preguntó don Quijote.
-- Poco más de una hora – respondió Sancho.
--Eso no puede ser – replicó don Quijote, -- porque allá me anocheció, y amaneció
y tornó a anochecer y amanecer tres veces; de modo que a mi cuenta tres días he estado en aquellas partes remotas y escondidas a la vista vuestra “. ( cap., XXIII, ).

En el mismo capítulo el escudero advierte a qué atribuir sus peripecias : “ Yo no creo que mi señor miente, creo – respondió Sancho --  que aquel Merlín, o aquellos encantadores que encantaron a toda chusma que vuesa merced dice que ha visto y comunicado allá abajo, le encajaron en el magín o la memoria toda esa máquina que nos ha contado, y todo aquello que por contar le queda “. Es decir, todo el cúmulo de aventuras ha sido proyectado en la memoria como una sucesión de imágenes a través de una máquina -- ¿ cine, televisión,
Computadora ¿ No. A través del vehículo sueño.

Cervantes ha ingeniado la puesta de un relato sobre el tecnicismo de una profusión de imágenes para que penetren las edades y las generaciones cruzando los siglos hacia la eternidad social. Pero Cervantes no sustenta la tesis de Calderón de la Barca, de que la vida es sueño. Lo que expresa Miguel de Cervantes Saavedra es que el cerebro en estado en que dormita, lo mismo que en vigilia, puede proyectar la trascendencia de un desarrollo de imágenes que son captadas y retenidas por la máquina de la memoria social para perennizarlas al paso de la sucesión de generaciones. **

Miremos con recato, el instante en que el cerebro proyecta imágenes; o sea, sueña despierto : “ me salteó un sueño profundísimo; y cuando menos lo pensaba, si saber cómo ni cómo no, desperté del , y me hallé en la mitad del más bello, ameno y deleitoso prado que puede criar la naturaleza ni imaginar la más discreta imaginación humana. Despabilé los ojos, limpiándomelos, y vi que no dormía, sino que realmente estaba despierto. Con todo esto, me tenté la cabeza y los pechos por certificarme si era yo mismo el que allí estaba, o alguna fantasma vana y contrahecha; pero el tacto, el sentimiento, los discursos concertados que entre mí hacía, me certificaron que yo era allí entonces el que soy aquí ahora. Ofrecióseme luego a la vista un real y suntuoso palacio o alcázar, cuyos muros y paredes parecían de transparente y claro cristal fabricados “.

La sombra y lo marchitable son elemento de tránsito; pero un desplazamiento que conduce a la desaparición.
El sueño para Cervantes contrario o distinto a Calderón de la Barca, no atesora a la vida, pues este mundo contiene la realidad de la sombra o lo que se marchita si dejar huellas. Pero el sueño no sustituye la vida, sino que la catapulta con la proyección de las fabulosas imágenes a la memoria de la colectividad donde encuentra destino, atención y durabilidad. Por eso don Quijote explica : “ En efecto, ahora acabo de conocer que todos los contentos desta vida pasan como sombra y sueño, o se marchitan como la flor del campo “. ( cap., XXII ).

El cerebro proyecta y enfoca con lo que empíricamente nos hemos relacionado o sea, el cerebro elabora lo que previamente hemos conocido, ¿ Qué tal si también pudiera proyectar y reflejar esencias cinéticas en el campo de lo intuitivo que hemos desconocido totalmente? Es precisamente lo que plantea Cervantes con don Quijote en la escena soñada de la cueva de Montesinos.

En poco más de una hora ha concentrado la experiencia de tres días. En lo que a través de un sueño logra ver a Dulcinea que va saltando por un hermoso campo con dos acompañantes. Nunca ha visto a Dulcinea ni a las otras damas, pero el cerebro le proyecta esas figuras y sus rostros, tanto como a Durandarte y su amante Belerma. Así también pudiera el cerebro manifestar objetos que no existen y figuras que el campo empírico no registra en la mente de ese individuo o sea, lo que en filosofía se conoce como intuiciones analíticas y no sntéticas. Es decir lo trascendental subjetivo.

Kant ha dicho: “ La forma de la intuición – actus animi – actividad del espíritu es afectado por su propia actividad “. ( 10 )

La tesis de Cervantes es que la actividad onírica del cerebro, contrario a lo que decía Aristóteles de que “ no hay nada en la conciencia que no haya estado antes en los sentidos “, puede desarrollar imágenes sucesivas y simultáneas en el espacio y tiempo, sacadas puramente de la intuición sin que medie una actividad empírica.

“ No existe nada más veloz que el pensamiento. Este ejercicio mental es el vehículo del espíritu. A través del pensamiento el espíritu  establece su plan de vuelo “. ( 11 )


Fichas bibliográficas :

( 1) ( cap., 1, 2da. P. )

“ antes imagino que es ficción, fábula y mentira, sueños contados por hombres despiertos, o por mejor decir medio dormidos “.

( 2 )  ( Torrente Ballester, Gonzalo, El Quijote como juego, p., 117 ) :

“ La psicología de un personaje no tiene por qué ser real; basta que sea convincente, y esta capacidad de convicción no se obtiene copiando o imitando lo real, sino poniendo en juego medios estrictamente literarios que cobran su sentido en el contexto total de la novela y el personaje “.

( 3 ) ( Vargas Llosa, Mario, “ La verdad de las mentiras “ ).

“ Toda obra de ficción es un amasijo de contenido imaginativos cuya realidad textual existe sólo por virtud de un artilugio intelectual creado por su autor “.

( 4 ) ( Torrente Ballester, Gonzalo, El Quijote como juego, p., 94 ).

“ No hay hombre de 50 años, por grande que sea su robustez, que resista sin quebranto decisivo las palizas que don Quijote recibe, sólo comparables a las de un cristobita de retablo “.

( 5 ) ( atalaya, cap., XLVIII, Se refiere a una cama muy alta ).

( 6 ) ( Ibid ). “ Y por primero que digo  es , que yo tengo a mi señor don quijote por loco rematado, puesto que algunas veces dice cosas, que a parecer, y aún de todos aquellos que le escuchan, son tan discretas y por tan buen carril encaminadas, que el mesmo Satanás no las podría decir mejores. Pero con todo esto, verdaderamente y sin escrúpulo, a mí se me ha asentado que es un mentecato. Pues como yo tengo esto en el magín, me atrevo a hacerle creer lo que no lleva pies ni cabeza, como fue aquello de la respuesta de la carta, y lo de habrá seis u ocho días, que aún no está en historia, conviene a saber : lo del encanto de mi señora doña Dulcinea, que le he dado a entender que está encantada, no siendo más verdad que por los cerros de Úbeda “.

n  De lo que el buen Sancho me ha contado, me anda brincando un escrúpulo en el alma, y un cierto susurro llega a mis oídos, que me dice : “ pues don Quijote de la Mancha es loco , menguado y mentecato, y Sancho Panza, su escudero lo conoce, y con todo eso le sirve y le sigue, y va atenido a las vanas promesas suyas, sin duda alguna debe ser él más loco y tonto que su amo.

·      -- “ Dios lo haga – respondió don Quijote -- , y los cielos te den gracia para que caigas en la cuenta y en la obligación que te corre de ayudar a mi señora, que lo es tuya pues tú eres mío “.

( 7 ) ( cap., XXXIII, 2da., P. Y cap., LXVII ).

“ Bien se estaba vuesa merced acá arriba con su entero juicio, tal cual Dios se le había dado, hablando sentencias y dando consejos a cada paso, y no ahora contando los mayores disparates que pueden imaginarse “.

“-- Como te conozco, Sancho – respondió don Quijote --, no hago caso de tus palabras “.

( 8 ) ( Torrente Ballester, Gonzalo, El Quijote como juego, P., 82 – 83, Ed., Guadarrama, Punto Omega, 1975 ).
( 9 ) ( Ortega y Gasset, José, Meditaciones del Quijote, prólogo, Julián Marías ).

·      * ( Eugenio Hopgood Dávila, “ Vive el taíno “,  El Nuevo Día, pag., 10 jueves 20 de marzo, 2008 ).

“ Cerré los ojos para descansar cuando entonces me presentan esa finca gigantesca sembrada artísticamente y veía como unas matas de plátanos, pero con flores, palmas y yagrumos; entonces había unos caminos serpenteados y por ahí corrían los taínos, tenían moñitos, un jacho de tabonuco prendido en fuego y era de noche y yo los observaba de arriba… “

( 10 ) ( López Fernández, Álvaro, Conciencia y juicio en Kant, p., 154 ).

( 11 ) ( Mercado Galartza, Carlos M., La hierba y la flor ).