domingo, 27 de mayo de 2012

Tenis del ocaso

Jugar en las tardes el tenis,
a la altura del dos mil doce.
Y rememorar nuestras ocupaciones
pasadas. Cada hecho, cada día.
Aquellas formas de llegar
el acezo, de oprimir
el embate, de anular el sesteo.
Hoy el propósito es halagueño.
Llegar al atardecer
al campo de tenis.
Emplearse a fondo,
transpirar.
Y el paso por todo el disfrute
del amado deporte.