domingo, 15 de noviembre de 2015

Una cena en el desayuno

Hubo una vez
y, no recuerdo si más.
Pero la tarde tenía lluvia cerrada.
Las sombras oscuras y el viento frío
entraron por la ventana.
Parecía que la noche,
se había precipitado
como ocurre cuando
los eclipses solares nos visitan.
Mi madre con hosca determinación,
nos obligó a meternos en la cama.
Yo dormí como una roca
en noche tempestuosa.
Pero al cabo de un tiempo indeterminado,
nos sacudían con manos cálidas
y, una voz nos decía : A comer.
La cena sobre la mesa, humeaba.
Mi asombro era impactante,
yo esperaba el desayuno.