sábado, 5 de marzo de 2016

Los puñales de Jorge Luis Borges

                                Bodegones

                               " Tanta dureza, tanta fe, tanta impasible o inocente soberbia,
                                 y los años pasan, inútiles. A veces me da lástima ". ( Borges ).

Era una vieja casa de piedras.
Me encontré con ella, la primavera en que estuve de viaje. Nos llevaron a la antigua edificación por un camino de barro, propio para calesa. La presidían árboles a lo largo del camino y, ya frente a la antigua casona, a los costados del porche habían jardines y árboles de robles que ofrecían flores rosadas abundantes en sus ramas y sobre el césped.

Todos entramos al aposento y nos maravillamos al descubrir, que las paredes interiores carecían de ornamento. Se veían las piedras vivas sin ningún disimulo. Sin embargo, el piso era de losas pulidas. fuimos a una pieza con aspecto de despacho. Allí destacaba una preciosa mesa de nogal lustrado y, sobre ella una lámpara de aceite que arrojaba una débil luz, pero suficiente para encender de tal manera a la docena de puñales en exhibición, que parecía saltar desde sus hojas esmeriladas, pavesas de luz que chispeaban en la penumbra.

Estaban ordenados en un círculo, con las empuñaduras hacia afuera y las puntas de acero toledanas, hacia dentro, formando la rueda de una carreta pampera.
Posaban sobre una límpida tela de seda blanca cuyos extremos en brocal, habían sido tejidos con hilo rojo. En el espacio que simbolizaba el eje, todas aquellas afiladas puntas señalaban a una manzana rojísima y hermosa que yacía.

Pensé en aquella pieza literaria de sobriedad absoluta, titulada " Los puñales ", de Borges,
( Nueva antología personal, J. L. Borges, p. 59 ). Donde se afirma que el puñal se forjó para matar.
En la pequeña prosa, el cuchillo tiene una predisposición vampiresa, " quiere derramar brusca
sangre ". Aquí el puñal es un instrumento trágico, su designio es cegar una vida. Esa peligrosa hoja amenaza como si fuera un desnudo cable eléctrico, pero es bello y atrae como una tentación.
                             " Quienes lo ven tienen que jugar un rato con él ".
Es una sierpe viperina, callada, pero alerta y en acecho.

Este puñal al que alude Borges ha estado guardado mucho tiempo y, como se le han dado propiedades de vitalidad, ha dormido en la sombra, con alma de obediencia y con una latente agresividad :
                             " ... la mano se apresura a apretar la empuñadura que la espera;    
                                    la hoja obediente y poderosa juega con precisión en la vaina ".

Como quien dice : también cumpliría el letal propósito de un amo, que
                                     " sonríe con el cuchillo bajo la capa ";
y lo envía a que busque certeramente un cálido corazón.

Borges afirma :
                                     " Otra cosa quiere el puñal. Es más que una estructura hecha
                                        de metales; los hombres lo pensaron y lo formaron para un
                                        fin muy preciso. Quiere matar ".

El bodegón niega esa tesis. Arriba del círculo o rueda de carreta de puñales desnudos, fueron distribuídas en forma rectangular, las doces cartucheras negras con algunos botones plateados como estrellas de la noche.

La manzana roja no representa allí, un corazón abatido, es signo de todas las cosas que en la naturaleza y en la vida, el hombre aplicaría el instrumento cortante para auxiliarse en el desempeño de las tareas cotidianas campestre. Sobre ellas un cartel que expresa :
                         
                                       " No fueron creados para matar,
                                          se forjaron para obrar ".