martes, 7 de junio de 2016

No hay peor ciego, que el que no quiere ver

El Partido Popular Democrático y el Partido Nuevo Progresista son partidos que ganan elecciones abrumadoramente en Puerto Rico; pero ninguno de ellos le sirven para nada al país.

En las últimas elecciones generales,advino al poder el Partido Popular Democrático. Las primeras medidas que se aprobaron fueron aquellas que les quitaban $500.00 dólares a los empleados públicos. Esto desangraba el estado de salud de los hogares de la inmensa parte de los puertorriqueños.

El gobernador adujo razones, pero no dijo la verdad : que eran exigencias de los bonistas internacionales.

El país está endeudado con los fondos buitres. La deuda asciende a más de $ 73 mil millones de dólares. Se cree que si se repartiera la deuda entre los ciudadanos, cada persona debería $27 mil dólares. El gobernador y los economistas han expresado que la deuda es impagable.
Los voantes se preguntan : ¿ en qué se ha gastado, el estado pródigo, semejante cantidad de plata ?

Si pensáramos que frente a la crisis económica, los alcaldes, legisladores, jefes de agencias, cuerpo de asesores, los cabilderos, empresarios que dependen de contratos inflados y otros allegados a la ubre gubernamental, hoy pese a la crisis general, están más ricos.

Estos aumentos astronómicos de capital, están evidenciados en los datos que divulga La Oficina de Ética Gubernamental y, publicados en El Nuevo Día, 31, de mayo, de 2016.

El gobierno inicia gestiones para que por los próximos cinco años se le permita pagar sólo los intereses de $200 millones para invertir capital en desarrollo económico.
Si esta reclamación fuera infructuosa como parece que ocurrirá, entonces el gobierno viene obligado a pagar $1,391 millones de dólares requeridos por ley.

Pero como no hay un comportamiento de cambio profundo en el ámbito político, que busque una conducta limpia, transparente y efectiva del servicio de los organismos gubernamentales para con el pueblo, todo será el perenne círculo vicioso.

∂e las recientes primarias celebradas el corriente 5 de junio, surge un signo que puede develarse como un intento de poner el partido al servicio del pueblo. Este cambio emerge en el municipio de Toa Baja. El candidato victorioso resultó Bernardo Márquez. Estas son ideas que pueden convertirse --
después de ejercerse con efectividad -- en punta de lanza que promuevan en otros pueblos, impulsos y cambios de estrategias que beneficien a la sociedad.

" 1) Convertir el municipio en el primero cooperativista del país.
   2) Desarrollar un Instituto Municipal para la Educación.
   3) Fomentar una economía solidaria.
   4) Quiero promover y desarrollar la gestión comunitaria.
   5) Rescatar espacios públicos.
      ( No hacen falta más canchas, sino llenar las que hay )
   6) Llevar actividades a las plazas.
   7) Que los artistas y músicos locales encuentren una oportunidad de empleos para sus talentos.
   8) Crear consejos comunitarios.
   9) Atender con eficacia la salud, el deporte y la salud.
  10) Fortalecer las actividades culturales.
  11) Ser un facilitador no creerme dueño del pueblo.
  12) Desarrollar la pesca como industria doméstica.
  13) Transformar la agricultura como nunca se ha hecho. "

" Yo no gané, la gente ganó "

( Bernardo Márquez, El Nuevo Día, martes, 7 de junio, 2016 ).

El afloramiento de contratos de asesores desempeñando gestiones frívolas o de incoar casos otorgados a bufetes de abogados privados, que pueden representar los abogados del gobierno, fue criticado por el periódico El Nuevo Día; mas sin embargo, el sábado 28 de mayo, 2016 aparece el siguiente título noticioso :

" Con nuevo nombre y más dinero "

La noticia nos relata que se ha creado una nueva instrumentalidad a la que se le asignaron $52 millones de dólares que podría subir, según ajustes posteriores a un presupuesto de $76 millones de dólares. Esta agencia lleva el nombre de AAFAF Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal.
Desempeñaría los mismos trabajos que rinde la otra agencia BGF Banco Gubernamental de Fomento.
Es tan obvio el despilfarro que no vale la pena comentar.

Es chocante e inverosímil que el país necesite un cambio radical y verdadero, pero el votante no lo quiere ni lo permite.