jueves, 4 de julio de 2013

El 4 de julio

Es verdad que no todos los ciudadanos comprenden el daño que E. U. ha infligido en el mundo. Naturalmente, la cultura coadyuva al entendimiento. Son tantas las veces que esa  nación actúa bajo un sistema de barbaridad, que reduce a escombros, tanto en lo físico como en la zona de la moralidad, a aquellos objetivos geográficos y humanos hacia donde van dirigidos sus fueros. Los regímenes más abyectos que ha experimentado la humanidad, no han sacado ventaja alguna a los E. U. en la ponderación de los rastreros e ignominiosos hechos.

Hace unos días se ha burlado de los protocolos infringiendo las leyes internacionales y, exponiendo al presidente de Bolivia, Evo Morales y su tripulación al desastre trágico, negando su plan de vuelo previamente trazado y autorizado; para que rebuscaran su avión por si llevaba a bordo a Edward Snowden.

Esto es un barbarismo en estado superlativo porque Rusia, Bolivia ni E. U. están en jurisdicción de guerra.

¿Quién espía ilegalmente al mundo, aplicando métodos sancionados por su propio Tribunal Supremo ?
¿ Por qué se exige penalidades a Snowden que lo divulgó al mundo ?

Rubén Berríos dentro de su más fina inteligencia expresa hoy en El Nuevo Día-- " Mundiales, págs., 40- 41 ", lo siguiente :

" Fue un acto vil y un atropello el que los gobiernos de Francia, Italia, Portugal y España le impidieran el martes al presidente de Bolivia, Evo Morales sobrevolar su espacio aéreo  ante la sospecha de que llevaba en su avión a Edward Snowden. En mi carácter de presidente honorario de la Internacional Socialista y vice- presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina, condeno de la forma más enérgica la acción de la cual ha sido víctima el presidente de Bolivia, Evo Morales. Dicha acción contra un jefe de estado, constituye un insólito y abusivo atropello, no sólo contra el primer presidente indígena en la historia de América y contra el pueblo boliviano, sino también una ofensa y un insulto a todos los latinoamericanos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en el mundo entero ".

Cuando E. U. un día como hoy, en 1776 proclamaba su independencia, ya Puerto Rico llevaba 268 años desarrollándose como país hispánico.