viernes, 23 de octubre de 2015

Un círculo vicioso en espiral

El vocero al frente de la caravana expresaba con ardiente tumulto, los elogios generales que supuestamente adornaban al candidato a alcalde : " Fulano, el hombre humilde, que conoce al pobre, que ama a su pueblo. Ya no habrá desempleo ni despedidos ni abusos. Se acabó la injusticia, todos tendremos igualdad de oportunidades. Aquí va fulano, el seguro alcade de las próximas elecciones ".

Esto nos hacía recordar al personaje de un cuento de G. García Márquez, ( Muerte constante más allá del amor ), donde el senador Onésimo Sánchez, cada cuatro años transportaba en furgones, a los territorios de su jurisdicción, fachadas de urbanizaciones modernas construidas en cartón de coreografía, para ser ubicadas en las concentraciones políticas, como escenarios teatrales para dar una ilusión de lo que sería el pueblo si se votaba a su favor.
Ya esas fachadas apuntaladas con palos no se sostenían, apenas, por consecuencia de la vejez, la repetición y el deterioro.
- estos lugares - señalaba el senador a la gente - serán así de urbanizados.
Luego, en conversación franca fuera de récord, con ciertos líderes locales, expresaba su verdadero sentir : " Ustedes y yo sabemos que el día en que haya árboles y flores en este cagadero de chivos, el día en que haya sábalos en vez de gusarapos en los pozos, ese día ni ustedes ni yo tenemos nada que hacer aquí ".

El ciclo se repite, es su característica básica, pero oprime ver cómo gira en torno de la misma experiencia dolosa, una y otra vez, como alzadas de espirales alcanzando nuevas generaciones.

Cuando ha pasado el sufragio, al transcurrir los años, aflora la verdad de que allí no crecerán los árboles del progreso y desarrollo ni mucho menos las flores sociales, que despidan y broten el aroma del sosiego económico y que las fuentes de empleos, ofrezcan  los sábalos de la nutrición. Al fin la verdad resulta tan evidente, que se puede tener conciencia de que el pueblo sigue siendo un cagadero de chivos y gusarapos.

Pero hay más : el elevado éxito financiero de un individuo, no el de un pueblo; de una persona que ahora guarda oculta cuenta bancaria en disimulado centro de finanzas, denota dónde reside el progreso y el desarrollo prometido.

Hay un método a través del cual se invierten los fondos que el cabildo se allega, por medio de gestiones prestatarias y asignaciones federales : se compran nuevas maquinarias, camiones, autos, vehículos especializados para recoger chatarra aunque después no se encuentre uso adecuado para estas máquinas. Se adquieren terrenos para ciertos desarrollos y después de desbrozados se quedan allí en abandono. Se construyen edificaciones cuyo elevado costo resulta un malabarismo de arte ocultista.
Al pasar los meses, se selecciona un día para reunir todos los vehículos y exhibirlos en una impresionante caravana acompañada de estremecedores ruidos de sirenas y bocinas que hacen saltar a los enfermos del hospital.

Al final de los tiempos, todo semeja a aquel hombrecito de la caricatura comercial, de prominente panza, ropa fina, tirantes, habano encendido, en reposo, de aspecto satisfecho, con un rotulito que dice : " yo vendí al contado ".

Mientras al incumbente le va bien, algunos datos destacan y se comentan. Ha aumentado el desempleo : ya son varios ciudadanos, que obligados por la situación económica, buscaron trabajos en lugares distantes de su pueblo y, al regreso a su hogar conduciendo con sueño, al quedarse dormido, han perdido la vida.

Un día escuché de alguien que comentaba que el municipio organizaba una reunión con asambleístas y ciudadanos particulares conducente a encontrar una forma para establecer algún tipo de empresas que ofrecieran oportunidades de empleos.
         _ ¿ Qué ocurrió ? - preguntaron.
              Ya se ha suspendido en tres ocasiones,por falta de quórum.
             - Pero, ¿ asistieron los asambleístas ? - Sí.
             _ ¿ Entonces ?
                No se presentaron los empresarios.

Ha proliferado el recurso y efecto de aquella medida de los Poderes Omnímodos, instaurada por el general D. Miguel de la Torre, militar derrotado por Simón Bolívar y nombrado gobernador de Puerto Rico ( S. XIX ). Conocida esta tendencia como las Tres B. Baile, Botella y Baraja. Con una táctica política :" Pueblo que se divierte, no conspira".

En la actualidad practicada por todos los pueblos; no para evitar la conspiración, sino para mediante el entretenimiento colectivo se desvíe la atención del pobre desarrollo, del anquilosamiento la torpe administración y el enriquecimiento cada vez mayor de los incumbentes.

Años tras años, elecciones tras elecciones se repite el ciclo del dolo, que ahora también, se eleva en forma espiral.