domingo, 19 de febrero de 2012

Un diamante y una estrella

Estampa

El hombre puede tender la mano y alcanzar un diamante, pero no puede estirar el índice y tocar una estrella. El hombre puede arrobarse con el esplendor del lucero, pero no debe dormirse por el destello del diamante. Puede el hombre, ostentar la piedra preciosa sin embargo, no puede lucir en su frente el astro encendido. El ser humano desde la oscuridad del carbón, puede trabajar con esmero y como por birlibirloque hacer emerger el diamante lucerino; pero aún, bajo el cielo esplendente de un día despejado, en su escudriñar fervoroso, no puede descubrir una estrella. Puede el hombre vestirse de atributos portentosos, si exhibe sobre su atuendo un deslumbrante diamante y, puede por ello, ser objeto de envidia o de admiración, en todo caso se individualiza, se personaliza. Empero la noche extasiada con un vestuario de luces incandescentes, que palpitan su esplendor de azules delicados, regala la eclosión de su belleza como ofrenda de caridad.